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martes, 28 de abril de 2015

¿Qué pasa si das hamburguesas a africanos y comida africana en EE UU?

Podría ser el guión del enésimo reality show televisivo, pero se trata de un ingenioso experimento científico. Dos grupos de personas, uno en la industrializada Pittsburgh (EE UU) y otro en una zona rural de Zululandia (Sudáfrica), se han intercambiado las dietas durante dos semanas. 20 zulúes dejaron su comida tradicional africana y se alimentaron de hamburguesas del McDonald's, patatas fritas, perritos calientes y costillas con salsa barbacoa. Al mismo tiempo, 20 estadounidenses de raza negra comenzaban a ingerir básicamente papillas de maíz, arroz, mango y frijoles.
Al final del experimento llegó la sorpresa. Los autores del ensayo, un equipo internacional de científicos, observaron “espectaculares efectos” del cambio de dieta en factores de riesgo de cáncer de colon, una enfermedad responsable de 600.000 muertes cada año en el mundo concentradas en los países ricos.
“Este estudio establece una prueba de concepto sobre el poder de un cambio de dieta”, opina el médico Stephen O'Keefe, director del ensayo. El trabajo confirma algo que ya se sabía: que las dietas pobres en fibra y ricas en grasa y proteína animal aumentan la probabilidad de sufrir un tumor en el intestino grueso. Pero, además, el experimento revela que este fenómeno ocurre en poquísimo tiempo. “Nunca es tarde para modificar la dieta y con ello cambiar el riesgo de cáncer de colon. Se puede hacer, es c
omo dejar de fumar”, recalca O'Keefe, de la Universidad de Pittsburgh.
El investigador recuerda que en Japón existe una baja incidencia de cáncer de colon comparada con la de EE UU. Sin embargo, estudios en japoneses emigrados a Hawái han observado que los extranjeros alcanzaban los mismos porcentajes de tumores en tan solo una generación.

sábado, 18 de abril de 2015

La naranja es hija de una mandarina y de la madre del pomelo

Si tiene una naranja u otro cítrico a mano, mírelo. Detrás de esa fruta hay una historia épica, en la que resuenan las batallas de Alejandro Magno, la expansión del Islam, las campañas militares de los cruzados cristianos, la diáspora judía y el descubrimiento de América. Esa fruta que está mirando es un libro de historia de la humanidad y ha llegado a su mano gracias a multitud de conquistas y reconquistas y a una batalla científica de siglos.
“El ancestro de todos los cítricos vivió hace unos ocho millones de años en el sudeste asiático”, explica el biólogo Manuel Talón, que acaba de trazar “el árbol genealógico más potente” de estos frutales. Sus matrimonios, simplificados, se pueden dibujar como si fueran los de la familia Buendía en Cien años de soledad. “La naranja dulce es hija de un pummelo [la madre del pomelo] y de una mandarina”, relata Talón, director del Centro de Genómica del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias, que sitúa este enlace en lo que hoy es la China occidental hace unos 3.000 años.
En este cruce, la mandarina era el padre. Era una mandarina salvaje, ácida y llena de semillas, incomestible, que enviaría su esperma, el polen masculino, a través del viento hasta las flores de la madre, un pummelo. Fruto de la uninacería la primera naranja, que según especula Talón sería detectada por un avispado agricultor chino, que perpetuaría su cultivo mediante injertos. Milenios después, a finales del siglo XV, la naranja dulce llegó a España en las manos de comerciantes portugueses e italianos.
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El equipo del biólogo ha estudiado el genoma de 30 especies de cítricos. En concreto, los científicos han leído el ADN de los cloroplastos, unos orgánulos presentes en las células vegetales que portan información genética heredada de la madre. Sus resultados se publican ahora en la revista Molecular Biology and Evolution.

miércoles, 18 de marzo de 2015

EE UU se apunta oficialmente a la dieta mediterránea

Hasta 11 veces (más las correspondientes notas al pie) cita el Departamento de Salud y Servicios Humanos del Gobierno de EE UU en sus nuevas guías nutricionales el estudio Predimed (Prevención con Dieta Mediterránea), el más amplio sobre los efectos de la alimentación según el modelo del sur de Europa en la salud, sobre todo com
o prevención cardiovascular.
Ese enorme trabajo del Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Nutrición y Obesidad (Ciberobn) siguió a 7.447 personas y recogió más de 20 millones de datos en un trabajo que duró casi 10 años con 19 grupos multicéntricos y multidisciplinares de siete comunidades autónomas. Sus resultados empezaron a desgranarse en marzo de 2013. Básicamente son la constatación numérica de que una dieta mediterránea (reforzada con nueces y aceite de oliva virgen), tenía, entre otros, el efecto de reducir hasta un 66% los problemas circulatorios en las extremidades, contrarresta el riesgo de ictus, revierte un 28% los efectos del síndrome metabólico, y reduce los infartos e ictus en un 30%, entre otros beneficios que aún se están evaluando.
En concreto, las menciones de las guías estadounidenses se refieren a la ingesta de vegetales y frutas, en los que Predimed está en línea o excede en sus recomendaciones a las que eran las guías estadounidenses hasta ahora. En cambio, se aconsejan menos lácteos y el consumo de carne preparada es superior al que las guías estadounidenses consideran el ideal.
También argumenta el nuevo texto con las recomendaciones alimentarias que la dieta mediterránea reduce el colesterol y ofrece un mejor nivel de triglicéridos, baja las enfermedades cardiovasculares y ayuda a controlar la insulina y la glucosa.

viernes, 6 de marzo de 2015

¿Qué es el UMAMI?

Dulce, salado, amargo y ácido. ¿Te suenan? Son los cuatro sabores que podemos degustar con nuestras papilas gustativas, pero existe un quinto sabor que empieza a ser reconocido entre el público nipón y que se conoce como “umami”.

¿Qué es exactamente el umami? Umami representaría un sabor agradable para nosotros (de hecho, en japonés umami = sabroso), pero con algunos matices extra que incluyen beneficios para la salud, según evidencian diversos estudios publicados en la revista Flavour. Por ejemplo, induce la salivación y su sensación aterciopelada en la lengua estimula la garganta, el paladar y la parte posterior de la boca.

En dichas investigaciones se habla también de las sustancias “kokumi” que modifican el sabor de los alimentos y mejoran el sabor de los alimentos que son bajos en grasa como el glutamato monosódicoque, a pesar de la creencia popular de que es un aditivo poco saludable, un estudio de la Escuelade Odontología de la Universidad de Tohoku (Japón) demostró que el sabor que activa esta sustancia, el quinto sabor llamado umami, es beneficioso para la salud, sobre todo para las personas de edad avanzada.

El trastorno en el gusto y la reducción de la salivación, provocados por los medicamentos a su vez, causan una pérdida de peso y apetito entre las personas mayores, por lo que mejorar el flujo salival con este tipo de sustancias puede ayudarles a mejorar la sensación del gusto y recuperar el apetito.


miércoles, 25 de febrero de 2015

Un vídeo demuestra que probar distintos sabores puede ser divertido

Todos sabemos lo importante que es probar distintos alimentos y comidas ya que tienen muchos nutrientes y vítaminas y son fundamentales para que lo niños crezcan fuertes y sanos. Pero, todavía es mucho mejor si esas comidas son de otros países del mundo y que distintas culturas, sabores y texturas se reúnan en un mismo plato. Así, lo han hecho un grupo de niños estadounidenses en este divertido vídeo.


domingo, 18 de enero de 2015

La humanidad está a 126 casos de erradicar su segunda enfermedad

El combate mundial contra las enfermedades es silencioso, frustrante casi siempre, lleno de fracasos, pero ineludible. Pese a los incuestionables avances científicos y médicos, solo una enfermedad ha sido borrada del mapa definitivamente, la viruela, lo que da idea de la dificultad de la empresa.
Pero a veces hay motivos de celebración, aunque no sean aptos para hipocondríacos. El pasado lunes, el Museo de Historia Natural de Nueva York disfrutó de uno de esos raros momentos. Con motivo de la inauguración de una humilde pero importante exposición, Cuenta atrás: derrotando a la enfermedad (Countdown to zero: defeating disease), el Centro Carter, que preside el ex presidente de los Estados Unidos Jimmy Carter, anunció que ya solo quedan 126 casos en el mundo de la enfermedad del gusano de Guinea, o dracunculiasis, un mal milenario provocado por un parásito que se ingiere en el agua de determinados países africanos.
La larva se desarrolla durante un año en el organismo humano. Convertida en lombriz, se desplaza hasta las extremidades inferiores, donde rompe la piel para depositar sus crías. La extracción del parásito puede durar horas o días. Es muy dolorosa y provoca fiebre y vómitos. La prevención de la dracunculiasis es muy simple: se trata de que la gente tome agua no contaminada. Cuando el Centro Carter comenzó a liderar la primera campaña mundial para erradicar al gusano de Guinea en 1986, 3,5 millones de personas eran infectadas cada año en África y Asia. El 99,9% de las batallas están ganadas, pero no la guerra.
“El número de casos de la enfermedad del gusano de Guinea continuó Creemos que puede ser erradicada en los próximos años, pero lograrlo va a requerir un gran esfuerzo”, declaró Carter en Nueva York. El Centro que lleva su nombre estima que, con su labor, 80 millones de personas pobres y desasistidas han podido evitar el contagio. De erradicarse la dracunculiasis, sería la segunda enfermedad humana que desaparece por completo del planeta, después de la viruela. Sería la primera provocada por un parásito y el primer triunfo logrado sin vacunas o medicinas.
 Estamos cerca de la línea de llegada.
Erradicar, eliminar y controlar son cosas bien distintas, como bien se encarga de explicar la exposición del Museo de Historia Natural. Erradicar es librar al mundo entero de un mal; eliminar supone acabar con la enfermedad en determinados países; controlar es evitar que los contagios aumenten. Las fotos de la muestra ilustran las dificultades del trabajo sobre el terreno, la falta de medios, la necesidad de educación e información, aspectos en ocasiones más importantes que las vacunas.

martes, 6 de enero de 2015

Una pastilla de “comida imaginaria” adelgaza a ratones obesos

Un grupo internacional de científicos ha desarrollado una especie de “comida imaginaria” que engaña al organismo, haciéndole pensar que ha ingerido calorías e instándole a quemar grasas, según el principal autor del estudio, Ronald Evans, del Instituto Salk de EEUU. El compuesto, en forma de píldora, “detuvo eficazmente el aumento de peso, bajó los niveles de colesterol, controló el azúcar en sangre y minimizó la inflamación en ratones, convirtiéndose en un excelente candidato para probarse en ensayos clínicos en humanos”, según un comunicado del Instituto Salk.
La píldora, cuyos resultados se publican hoy en la revista Nature Medicine, “envía las mismas señales que se dan normalmente cuando comes mucho alimento, así que el cuerpo empieza a despejar espacio para almacenarlo”, resume Evans.
La endocrinóloga Irene Bretón, de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, aplaude esta “línea de investigación tremendamente interesante” para luchar contra una enfermedad, la obesidad, para la que hay muy pocos fármacos y, a menudo, con demasiados efectos adversos. Desde 1988, el número de obesos en el mundo ha pasado de 857 millones a 2.100 millones, según un macroestudio publicado el año pasado en la revista médica The Lancet. Solo en España, se calcula que el exceso de peso contribuye a la muerte de una persona cada 20 minutos, apuntillando a 25.000 cada año.
Sin embargo, a juicio de Bretón, ajena al nuevo estudio, “hay que ser muy cautos” hasta que los resultados observados en ratones se confirmen en pruebas en humanos. En roedores, una pastilla diaria durante cinco semanas redujo un 35% el colesterol, un 45% la grasa y la glucosa alcanzó niveles normales, similares a los de individuos no diabéticos.
El equipo de Evans ha pasado dos décadas estudiando el FXR, un receptor de hormonas muy activo en el hígado, el intestino, los riñones y otros órganos. Al comer, el organismo enciende el FXR, desencadenando la liberación de ácidos biliares para la digestión, una modulación de los azúcares en sangre y la quema de grasas para hacer hueco al nuevo alimento.
La compañía farmacéutica Intercept, con sede en Nueva York, ha desarrollado otro fármaco que activa el FXR y ya está probándose en humanos con esteatohepatitis no alcohólica, una enfermedad común del hígado. Sin embargo, según subraya Michael Downes, compañero de Evans en el Instituto Salk, la droga de Intercept tiene un efecto sistémico, activando el FXR por doquier, mientras que la nueva pastilla, llamada fexaramina, enciende el receptor de hormonas solo en el intestino y no es absorbida por la sangre, reduciendo los efectos secundarios que se está encontrando la farmacéutica estadounidense.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Hallado un gen ‘adelgazante’ que convierte la grasa mala en buena

Los intentos de dar con la pastilla milagrosa contra la obesidad llevan décadas coleccionando fracasos. En España, por ejemplo, solo hay un fármaco autorizado para adelgazar, el Orlistat, que evita parcialmente la absorción de las grasas en el intestino, “y no funciona demasiado bien”, comenta Francesc Villarroya, del Centro de Investigación Biomédica en Red (Ciber) de Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición. Ello explica la expectación de industria farmacéutica ante los hallazgos relacionados con la llamada grasa buena (también denominada beige), un tejido capaz de quemar calorías y acabar con los depósitos de grasa mala que no se identificó en las personas hasta 2009. El objetivo que persiguen cada vez más grupos de investigadores consiste en dar con los interruptores moleculares que activan estas propiedades adelgazantes en el cuerpo para poder controlarlos a voluntad con un fármaco.
El último descubrimiento relacionado con estos trabajos llega de un grupo de la Universidad del Sur de Dinamarca. Y tiene que ver con uno de estos interruptores. Los investigadores han dado con un mecanismo por el que las células de grasa blanca, las malas, se convierten en las beige, las buenas, las que queman los depósitos adiposos mientras consumen las reservas de calorías. La clave está en un gen maestro, el KLF11, que codifica un factor de transcripción capaz de reprogramar la célula y darle totalmente la vuelta. “Hemos demostrado que su intervención es necesaria para que tenga lugar esta transformación”, apunta Susane Mandrup, una de las autoras del estudio que publica la revista Genes&Development.
Los investigadores recurrieron a un fármaco antiguo contra la diabetes tipo II (rosiglitazona) ya retirado del mercado. Lo administraron in vitro en células adiposas convencionales y observaron cómo se transformaban en grasa beige. Lo hacían gracias a la activación del gen KLF11, un gen maestro que controla la expresión de otros genes. A unos los pone a trabajar, por ejemplo a los  responsables de aumentar el número de mitocondrias en los adipocitos (las células de la grasa mala). Estos orgánulos son los motores que aportan energía a la célula, por lo que su incremento es sinónimo de un mayor consumo de calorías. A otros, los encargados de expresar las características de la grasa mala, los inhibe.
El hallazgo abre la vía para dirigirse directamente al KLF11 y así activar la conversión de los adipocitos en grasa beige. “Es un buen candidato como diana terapéutica contra la obesidad", comenta Francesc Villarroya, autor de distintos trabajos sobre grasa parda.

domingo, 23 de noviembre de 2014

La dieta mediterránea, alternativa a la malnutrición y la obesidad


La dieta mediterránea se alzó como sólida alternativa a la malnutrición y la obesidad, por beneficiosa al basarse en alimentos frescos y evitar grasas saturadas, en la Segunda Conferencia Internacional sobre Nutrición (CIN2) celebrada esta semana en Roma.

Se trata de una dieta equilibrada, compuesta por alimentos naturales y sanos, basada principalmente en ingredientes de origen vegetal, como cereales, aceite de oliva, frutas y verduras o vino, aunque también incluye carne y lácteos bajos en grasas.

Unas virtudes reconocidas por la Unesco, que la considera un bien Patrimonio Inmaterial de la Humanidad y ensalzadas por la Reina Letizia en su discurso pronunciado en la FAO ante 170 representantes internacionales.
"La dieta mediterránea tradicional es una dieta sana", explicó a Efe el director de Nutrición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Francesco Branca, que además de los ingredientes saludables destacó el particular modo de comer de los países mediterráneos, con varias personas conversando en torno a una mesa y que se ven unidas por una "cultura gastronómica común".

Una dieta sana es, para la OMS, la mejor manera de luchar contra todas las formas de malnutrición, que amenazan la salud pública a nivel mundial.
De hecho, el motivo de estudiar la dieta mediterránea fue que, alrededor de la década de los cincuenta del pasado siglo, diferentes expertos internacionales quisieron ahondar en las razones por las que los países mediterráneos tenían menos enfermedades cardíacas y que resultaron estar en el generalizado uso del aceite de oliva.

La grasa principal es el aceite de oliva, el ingrediente que marca la diferencia de esta dieta y es que las culturas del mar Mediterráneo utilizan el "oro líquido" en lugar de otras grasas saturadas, un ingrediente que tiene una calidad mayor y mantiene bajo control los riesgos cardiovasculares.
El vino, considerado como la bebida histórica del Mediterráneo, es el acompañamiento natural del menú típico del sur de Europa, una bebida "nutriente, antioxidante, purgante y diurética" que consumían tradicionalmente los campesinos en sus comidas.

El distintivo del vino incluido en esta dieta, que suele ser tinto, es su baja graduación de alcohol y "el modo en que se consume", de manera natural junto con la comida, como una parte más del menú.

Además de ser naturales, los alimentos de la dieta Mediterránea, que fundamentalmente se considera propia de España, Italia, Grecia y Marruecos, son "mínimamente procesados", los azúcares no son refinados y la carne se consume de manera poco frecuente, normalmente una vez a la semana.

Unos hábitos alimenticios que, sin embargo, eran propios de los años cincuenta pero no lo son tanto actualmente.

Hoy en día, la OMS sostiene que la gente consume comida con demasiada carga calórica, grasas saturadas y trans, con exceso de azúcar y sal y con escasez de frutas, verduras y fibra.
Así, Braca estima que las culturas mediterráneas han pasado a creer que los alimentos propios de los países ricos "son mejores que los cocinados por nuestras madres".
Un cambio en el que también han influido los hábitos de la vida propia del siglo XXI, que obliga a comer fuera de casa, tiene una elevadísima oferta de restaurantes de comida rápida y, además, es sedentaria.