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miércoles, 27 de mayo de 2015

La Antártida también se derrite

Desde que en 1979 los primeros satélites artificiales pusieran sus ojos en ella, la Antártida nunca fue tan grande. Según la NASA, en diciembre de 2013, el hielo marino que rodea el continente antártico alcanzó su mayor extensión. Sin embargo, también nunca como ahora, se está derritiendo a un ritmo tan acelerado. Por primera vez desde el fin de la última glaciación, la Antártida pierde más hielo del que gana. De nuevo, ya sea en forma de cambio climático o deterioro de la capa de ozono, la acción humana está detrás.
La ciencia tiene tan claro que el Ártico se deshiela como que la Tierra gira alrededor del Sol. Con la Antártida no existe el mismo consenso científico. Por cada estudio sobre un glaciar que se resquebraja, hay otro que destaca la acumulación de nueva nieve en la meseta antártica. Y es que todo en la Antártida es grande, también el debate científico. Con una extensión casi 28 veces la de España, la Antártida acumula entre el 80% y el 90% del agua dulce que hay en el planeta. La altura media de la capa de hielo es de unos 2.500 metros, aunque hay zonas de casi 5.000. Si se derritiera de repente, el nivel del mar ascendería decenas de metros.
Pero la Antártida no es tan uniforme e inmutable como puede parecer en la distancia. El cambio climático y el deterioro de la capa de ozono están afectando de forma diferente a unas zonas y otras del continente. Mientras en lugares de la costa oeste, los glaciares que mueren en el Mar de Amundsen están adelgazando, en el este, el hielo avanza y se eleva. A comienzos de siglo, el balance neto entre pérdidas y ganancias tendía a ser cero, pero en el último lustro el equilibrio se está rompiendo a favor del deshielo en zonas hasta ahora estables.
"Los cambios en la elevación aquí están siendo muy repentinos", dice la investigadora de la Universidad de Bristol, Alba Martín-Español. Empeñada en estudiar la dinámica de la capa de hielo antártica, Martín-Español y sus colegas de la universidad británica han encontrado un nuevo lugar por donde el hielo se está derritiendo. Al sur de la península antártica, una especie de apéndice que rompe la línea circular del continente, una decena de glaciares están de retirada a lo largo de 750 kilómetros de costa. Aunque la zona se encuentra en la parte occidental de la Antártida, "era una de las más estables", añade la científica española.
Con los datos de altimetría ofrecidos por una sucesión de satélites desde comienzos de siglo, los investigadores pudieron comprobar que la elevación de los hielos de esta zona se mantuvo estable hasta 2009, pero desde entonces no ha dejado de reducirse. Según publican en Science esta semana, la región pierde unos 60 kilómetros cúbicos de hielo al año. En agua líquida, serían unos 60 billones de litros. Hay glaciares que se han retirado hasta 30 metros en la última década.
"Estos cambios no se deben a un aumento en las temperaturas, sino a una alteración en la dinámica de los glaciares", aclara Martín-Español. Aquí, el impacto del calentamiento global aunque real es indirecto. No se trata de que la zona sufra una repentina subida de la temperatura, sino del azote del océano. Buena parte del área analizada, frente al Mar de Bellingshausen, se encuentra debajo del nivel del mar, retirado por la presión de los glaciares. Sin embargo, "los vientos circumpolares se están acelerando, elevando las corrientes submarinas más cálidas", recuerda la investigadora española. Esta agua más caliente está derritiendo los glaciares por abajo.

El agujero de la capa de ozono da una lección para el cambio climático

Hace 30 años, en mayo de 1985, investigadores británicos anunciaron algo extraordinario: se había abierto un enorme agujero en la capa de ozono sobre la Antártida. Entonces, pocos sabían qué eran los clorofluorocarburos (CFC). Solo unos cuantos científicos conocían que estos compuestos químicos estaban debilitando la protección que el ozono atmosférico ofrece contra la radiación ultravioleta del Sol. Sin embargo, la alarma fue tal, que los gobiernos del mundo tardaron apenas dos años en prohibir los CFC con el Protocolo de Montreal. Ahora, un estudio muestra qué habría pasado si los políticos hubieran tardado tanto como ahora hacen con el cambio climático.
Ya casi nadie se acuerda del agujero de la capa de ozono. Aunque cada primavera austral, regresa sobre el cielo de la Antártida, es un problema que está yendo a menos y desaparecerá con el tiempo. Pero hace 30 años, su aparición disparó la primera gran acción global contra un problema que habían generado los propios humanos.
"Sin el Protocolo de Montreal, el planeta habría experimentado un mayor debilitamiento de la capa de ozono. En unas pocas décadas, esta reducción podría haber sido catastrófica, con unos niveles de radiación ultravioleta sobre la superficie mucho mayores", dice el profesor de la Universidad de Leeds (Reino Unido), Martyn Chipperfield, coautor de un estudio que imagina cómo sería la situación si no se hubieran prohibido los CFC.
Usados desde comienzos del siglo pasado, los CFC, compuestos formados por hidrocarburos a los que se les añade cloro, flúor o bromo, eran fundamentales para la vida moderna. Eran el gas que enfriaban los refrigeradores, sacaban la espuma del bote de afeitar o dispersaban el desodorante. Entre sus ventajas tenían su supuesta condición de inertes, incapaces de desencadenar una reacción química al unirlos con otros elementos. Pero se equivocaban.
"El protocolo de Montreal es probablemente el mejor ejemplo de cómo la cooperación internacional puede solucionar problemas ambientales globales. Cuando se firmó, en 1987, no se conocían aún a fondo las causas del debilitamiento de la capa de ozono", recuerda Chipperfield. "Sin embargo, se basó en el principio de precaución: ya que no comprendemos del todo las consecuencias, debemos ser cuidadosos con lo que hacemos. Podría ser una buena lección en el debate sobre el cambio climático", añade.
Aquel protocolo acabó siendo firmado por todos los países del planeta. En sucesivas revisiones se ha ido ajustando ante la aparición de nuevos compuestos. Pero las premisa básicas, la precaución, la vigilancia, la prohibición y el obligado cumplimiento se han mantenido.

viernes, 22 de mayo de 2015

El terremoto de Nepal alteró la atmósfera de la Tierra

Un software desarrollado por el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, en Pasadena, California (EE.UU.) ha descubierto que el terremoto de magnitud 7,9 en la escala Richter que sorprendió y asoló Nepalel pasado 25 de abril creó ondas de energía que penetraron en la atmósfera superior de la Tierra, lo que perturbó la distribución de electrones de la ionosfera o termosfera, la zona de la atmósfera terrestre ionizada permanentemente debido a la fotoionización de la radiación solar.

Las perturbaciones fueron controladas mediante las señales transmitidas por el Sistema de Posicionamiento Global (GPS) y recibidas por un receptor GPS ubicado en una región vecina a Nepal. Las mediciones de esta región de la atmósfera que está situada entre 60 y 1.000 kilómetros sobre la superficie de la Tierra fueron filtradas con este software de procesamiento de la NASA y mostraron la distribución -y perturbación- de los electrones de la ionosfera.

Los datos revelan que tras la ruptura del terremoto inicial hubo un período de unos 21 minutos hasta que la perturbación ionosférica provocada por el terremoto llegara a una estación de GPS ubicada a unos 640 kilómetros de distancia del epicentro en el Tíbet (China).

Gracias a este tipo de información los científicos podrán llegar a planificar futuros sistemas de alertapara poder responder con antelación a cualquier peligro de carácter natural difícil de detectar como una erupción volcánica o un tsunami.

El bello ocaso de la 'medusa' cósmica

Un equipo de astrónomos ha usado el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO) para captar la imagen más detallada jamás tomada de la nebulosa Medusa
Las estrellas que se encuentran en el corazón de esta nebulosa ya iniciaron su transición hacia la jubilación y arrojan sus capas externas al espacio formando una colorida nube. La imagen augura el destino final del Sol, el cual, finalmente, también se convertirá en un objeto de este tipo. 
El nombre de esta nebulosa planetaria proviene de una horrible criatura de la mitología griega: la gorgona Medusa. También es conocida como Sharpless 2-274 y se encuentra en la constelación de Géminis. La extensión de la Nebulosa Medusa es de, aproximadamente, cuatro años luz, y se encuentra a una distancia de unos 1.500 años luz. A pesar de su tamaño es extremadamente débil y difícil de observar. 
La medusa era una criatura horrible con serpientes en lugar de cabellos. Estas serpientes estarían representadas por los filamentos serpentinos de gas brillante. El resplandor rojizo del hidrógeno y la emisión verde, más débil, del oxígeno en forma de gas, se extienden mucho más allá de esta imagen, formando en el cielo una figura en forma de media luna.
La eyección de masa de las estrellas en esta etapa de su evolución suele ser intermitente, lo cual puede dar lugar a estas fascinantes estructuras dentro de las nebulosas planetarias. 
Durante decenas de miles de años, los núcleos estelares de las nebulosas planetarias permanecen rodeados por nubes de gas espectacularmente coloridas. Después, tras unos pocos miles de años, el gas se dispersa lentamente en su entorno. Esta es la última etapa de la transformación de estrellas como el Sol antes de terminar su vida activa como enanas blancas. 
La etapa de nebulosa planetaria en la vida de una estrella es una pequeña fracción de su vida útil total. Comparada con una vida humana, sería un breve instante, equiparable al tiempo que tarda un niño en hacer una burbuja de jabón y verla alejarse a la deriva. 
La hostil radiación ultravioleta de la estrella muy caliente que se encuentra en el centro de la nebulosa, hace que los átomos del gas que se mueve hacia las zonas exteriores pierdan sus electrones, dejando tras de sí un gas ionizado. Los colores característicos de este gas brillante pueden utilizarse para identificar objetos.

Una empresa de EE UU diseña un avión inflable para volar en Venus

En la superficie de Venus hace un calor de 460 grados centígrados, más que suficiente para fundir el plomo, y la presión es de 90 atmósferas (más o menos igual que en el océano terrestre a 900 metros de profundidad). La densa atmósfera rica en ácido sulfúrico en ese planeta con un potente efecto invernadero complica aún más las cosas. En tales condiciones, las sondas espaciales que han logrado llegar al suelo han funcionado menos de dos horas, como mucho, y la investigación del planeta vecino se ha basado en naves en órbita allí. Pero una empresa estadounidense, Northrop, está desarrollando una alternativa nueva de vehículo para la exploración espacial: un avión no tripulado inflable, propulsado, que podría volar durante un año a media altura en Venus. La idea está verde todavía desde el punto de vista del desarrollo de tecnologías necesarias y de ensayos con prototipos. Pero sus responsables son optimistas y aspiran a salir airosos en la selección que hará la NASA, el próximo otoño, en el programa Nuevas Fronteras de misiones planetarias futuristas, con una financiación de hasta 880 millones de euros y para estar listas hacia 2021. El avión, denominado VAMP (siglas, en inglés de Plataforma Atmosférica Maniobrable en Venus), de 55 metros de envergadura, partiría de la Tierra en un cohete convencional, viajará en una nave interplanetaria, se desplegaría al llegar al planeta rellenándose de algún gas, como hidrógeno, y empezaría a volar con unos 50 kilos instrumentos científicos a bordo.
“El VAMP es un aeroplano inflable muy grande, pero increíblemente ligero, que integra diferentes capacidades de Northrop Grumman en aviones no tripulados desplegables, semiflotantes, y en tecnología espacial, en un vehículo de exploración planetaria único”, señala la empresa, destacando que el objetivo es hacer “un vehículo de ágil maniobrabilidad, velocidad, resistencia y capacidad de llevar carga útil”. El avión, señala, podría volar entre varios meses y un año por la atmósfera de Venus, “combinando fases de vuelo propulsado y de planeo” a una altura de entre 55 y 70 kilómetros sobre la superficie.

Domesticar animales deja huella en su ADN

El Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig (Alemania) ha presentado los resultados de su estudio relativo a la domesticación de los animales, en el que se expone que la domesticación por parte de los seres humanos deja una huella en el ADN de los animales, presentando los animales domésticos ciertas variantes genéticas que afectan a determinados procesos biológicos como el desarrollo facial, la coloración de la piel o incluso el cerebro.

Los investigadores, liderados por Alex Cagan examinaron el ADN de ratas de alcantarilla,también llamadas ratas de noruega o ratas chinas, que habían sido criadas durante 70 generaciones para mostrarse agresivas o mansas hacia los humanos. Los resultados de ADN revelaron que las ratas dóciles o domesticadas tenían cambios genéticos en al menos 1.880 genes.

Comparando estas conclusiones con los análisis de ADN de otros animales domésticos comunes como perros, gatos, cerdos o conejos y sus respectivos compañeros pero en estado salvaje, los expertos hallaron idéntico resultado: la domesticación tenía una cambio asociado en los genes para los factores de crecimiento epidérmico y otras proteínas que estimulan el crecimiento de las células.

Esta conclusión parece apoyar la hipótesis de que los cambios recientes en las células de la cresta neural que comprende unas pocas células y que existe temporalmente en etapas tempranas del desarrollo embrionario de los vertebrados, podrían ser responsables del síndrome de domesticación, que incluye cambios físicos en las orejas, en los colores de su pelo o en la dulcificación de sus rostros, rasgos comunes entre los animales domésticos.

La NASA podría mandar un mensaje digital al espacio

Así como en 1977 los discos de oro con material procedente de la Tierra fueron enviados a través de las sondas Voyager al espacio, la NASA está planteándose enviar un nuevo mensaje, esta vez en digital pero con similar cantidad de información: “quizás 100 imágenes y alrededor de una hora de audio; estamos escribiendo un haiku, no es una novela”, explica Jon Lomberg, líder de la investigación y director de diseño de los discos que fueron colocados a bordo de las naves espaciales gemelas Voyager de la NASA.

El mensaje interestelar, bautizado como “One Earth Message”sería enviado a través de la sonda New Horizons que se encamina hacia Plutón y contendrá contribuciones de un equipo de investigadores, profesores, artistas e ingenieros de todo el planeta. En total serían 150 megabytes de datos los que se subirían a la memoria de la nave New Horizons una vez que la NASA apruebe oficialmente el proyecto.

Nunca sabremos si nuestra iniciativa llegará a los extraterrestres, pero sí sabemos que la gente de la Tierra que participe y juegue un papel en ella, puede literalmente cambiar su vida”, aclara Lomberg.

La novedad del formato digital del mensaje no es lo único que lo diferencia de su antecesor; en los discos de oro la información fue elegida por un pequeño comité presidido por el astrofísico Carl Sagan y, por otro lado, la financiación, en este caso, será a través de miles de contribuciones individuales o empresariales de todo el mundo.

domingo, 17 de mayo de 2015

El dudoso legado 'verde' de Río 2016

El paisaje natural de Río fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco por su poderoso arsenal de playas, verdes montañas, ensenadas, islas y lagunas. Pero no es oro todo lo que reluce. Y mucho menos oro olímpico. La bahía de Guanabara acumula desde hace décadas los desechos de nueve millones de personas. Cada segundo caen directamente a sus aguas más de 18.000 litros de residuos. Detrás de la postal de las playas idílicas de Copacabana e Ipanema hay otras, no muy lejos, en las que las aguas son de color negro, con bacterias que fácilmente podrían provocar hepatitis A y B o diarrea en el mejor de los casos. La joya de la corona es la KPC, una superbacteria resistente a la mayoría de antibióticos. 
Desde que Sydney acogió en el año 2000 «los primeros Juegos Verdes de la Historia», el Comité Olímpico Internacional (COI) exige a las ciudades que organicen unas Olimpiadas sostenibles. La promesa eslimpiar el 80% de la bahía y dejarla lista para las pruebas de vela. Pero a día de hoy apenas se ha hecho nada y las autoridades ya han tirado la toalla. Se necesitarán más de 20 años para descontaminarla. 
trella de la candidatura de Río fue precisamente
Sin embargo, la presión para que Río no haga un ridículo mundial crece cada día. Los regatistas no se cansan de alertar de que es peligrosísimo navegar en esas condiciones y el presidente de la Federación Internacional de Vela, Alastair Fox, pidió hace unos días que la zona de competiciones se traslade a mar abierto. Ante las críticas, los políticos responsables responden con ocurrencias pintorescas: el secretario de Estado de Medio Ambiente, André Corrêa, se lanzó hace poco al agua desde un velero para demostrar que la bahía no está tan sucia, al más puro estilo Fraga en Palomares. Sólo que lo hizo en la boca de la bahía, cuando la marea está alta y entra el agua limpia del océano.
Si el panorama en la bahía es desolador, la situación en el futuro puerto olímpico no es más halagüeña. La Marina da Glória es a día de hoy un lánguido rincón en el que reposan barcos de recreo, pero ya han empezado las obras para triplicar su capacidad y convertirlo en un gran puerto con capacidad para 655 embarcaciones. Para ello, se han talado más de 300 árboles del Parque de Flamengo, un jardín histórico diseñado por Burle Marx que vendría a ser el Central Park de Río de Janeiro. Los ecologistas hablan de crimen ambiental mientras las excavadoras preparan el terreno para los restaurantes y las tiendas de lujo. Para que la marina salga guapa en la foto, el Gobierno del Estado ya ha encontrado una solución de urgencia: soltarán unas bacterias y hongos que clarean el agua de forma artificial.

El ébola sobrevive escondido en el ojo de un médico

Cuando a Ian Crozier le dieron el alta del Hospital Universitario Emory (Atlanta, EE UU) en octubre tras una larga y brutal lucha contra el ébola que casi acabó con su vida, su equipo médico pensaba que ya estaba curado. Pero menos de dos meses después, volvía al hospital con problemas de visión, un dolor intenso y una creciente sensación de presión en el ojo izquierdo.
Los resultados de las pruebas fueron estremecedores: el interior del ojo de Crozier estaba repleto de virus del ébola.
Los médicos estaban atónitos. Se habían planteado la posibilidad de que el virus hubiese invadido el ojo, pero la verdad es que no esperaban encontrarlo ahí. Habían pasado meses desde que Crozier cayó enfermo mientras trabajaba en una sala de tratamiento del ébola en Sierra Leona, como voluntario de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Cuando salió del Emory, en su sangre no había virus del ébola. Aunque el virus puede permanecer en el semen durante meses, se pensaba que el resto de los líquidos corporales estarían limpios una vez recuperado el paciente. Pero no se sabía nada de la capacidad del virus para seguir agazapado en el interior del ojo. A pesar de la infección ocular, las lágrimas y la superficie del ojo de Crozier no tenían virus, así que no suponía ningún riesgo para nadie que hubiese tenido un contacto ocasional con él.
Cuando empezaron los problemas oculares de Crozier, él y el equipo del Emory sospechaban que el ébola había debilitado su sistema inmunitario y lo había vuelto vulnerable a otros virus que habrían invadido el ojo, un problema que tal vez podría tratarse con algún antivírico. De modo que Steven Yeh, oftalmólogo, introdujo una aguja finísima en el ojo de Crozier, extrajo unas cuantas gotas de líquido de la cámara interior y las envió al laboratorio. Cuando llegaron los resultados, se quedaron impresionados.
Para Crozier fue tremendamente inquietante enterarse de que seguía infectado por algo que parecía extraño y malévolo. "Me tomé como algo casi personal el hecho de que el virus pudiera estar dentro de mi ojo sin yo saberlo", relata. Se conocían casos de uveítis en algunos supervivientes del ébola de brotes anteriores y en el ojo del uno de los pacientes se había encontrado un virus, el de Marburg, emparentado con el del Ébola. Pero esos casos parecían poco frecuentes. The New England Journal of Medicine publicaba la pasada semana un artículo sobre el problema ocular de Crozier.
Otras pruebas adicionales pusieron de manifiesto que en las lágrimas y la superficie exterior del ojo de Crozier no había virus del ébola, por lo que no representaba un peligro para otras personas. Pero su caso hace pensar que los médicos que practican intervenciones quirúrgicas oculares a los supervivientes del ébola podrían estar en peligro. No se sabe cuánto tiempo puede permanecer el virus dentro del ojo.
Al principio, parecía que no se había producido ningún efecto. Pero una mañana, aproximadamente una semana después, Crozier se dio cuenta de que si giraba la cabeza hacia uno y otro lado, podía encontrar "espacios" y "agujeros" entre las obstrucciones del ojo y era capaz de ver a su hermano Mark, sentado a los pies de su cama.

viernes, 15 de mayo de 2015

El cáncer puede morir

Nuestro cuerpo cuenta con billones de células. Constantemente hemos de reemplazar una parte importante de este material viejo por células nuevas. El proceso consiste en la división permanente de las células que alcanzan un determinado estado de desarrollo. Para ello, deben duplicar su ADN. Los genes con los que fuimos «fabricados» residen en el interior de cada célula. Llegado el momento de la duplicación, ese material genético se organiza en paquetes llamados cromosomas. Los cromosomas se replican (como si alquien hiciera una fotocopia de cada uno) y pasan a formar parte de dos nuevas y jóvenes células. Cada segundo eso ocurre en nuestro interior unas 5 millones de veces.
Pero cada copia tiene su peaje. La duplicación de un cromosoma no siempre es completa. En los extremos de los cromosomas existen unas estructuras proteínicas llamadas telómeros. Son como capuchones de protección al modo de los herretes que tienen los cordones de los zapatos para evitar que se deshilachen. La copia nueva de ADN no alcanza por completo a los telómeros. En cada división se pierde parte de la información de ese extremo de los cromosomas. El herrete se va deteriorando, empequeñeciendo, hasta casi desaparecer. La longitud de los telómeros es un marcador de la edad de una célula. Llegados a un tamaño suficientemente pequeño los telómeros pierden su función protectora, la célula envejece, se convierte en tóxica para el cuerpo y es desechada. Así es también cómo envejecemos y morimos un poco nosotros.
Pero a las células cancerosas no les ocurre lo mismo. Ellas proliferan sin control y sus telómeros no se acortan sustancialmente. Una responsable de este superpoder es la telomerasa, una enzima que repara constantemente los telómeros dañados y que en la célula sana suele estar desactivada. Desde la última década del siglo pasado se ha tratado sin mucho éxito de luchar contra la telomerasa para reducir las posibilidades de supervivencia de la célula tumoral. Si se inhibe la acción de esa enzima, efectivamente, los telómeros cancerosos se acortan, pero a un ritmo muy lento. Demasiado para que la terapia sea útil. Las investigadoras del CNIO han encontrado una vía rápida para lograr que los telómeros se acorten y convertir la célula cancerosa en una célula tan mortal como las demás.
La secuencia de ADN de la que se componen los telómeros lleva adherida una familia de proteínas llamada shelterinas. La nueva estrategia consiste en atacar a una de ellas, la TRF1. Si se consigue inutilizar esta proteína, los telómeros pierden su escudo protector de manera muy rápida y la célula cancerosa envejece hasta morir. Pero ¿cómo lograr que la TRF1 deje de funcionar?
El trabajo firmado por María García-Beccaria, Paula Martínez y Marinela Méndez del grupo de Telómeros y Telomerasa del CNIO, liderado por María Blasco, ha empleado dos estrategias de ataque, una genética y otra química. La primera consiste en la creación de ratones modificados genéticamente a los que se les ha eliminado el gen responsable de producir esa proteína. La segunda trata de encontrar un fármaco que pueda afectar a la actividad de la TRF1. En ambos casos los resultados fueron sorprendentes. Las científicas usaron modelos de ratón al que se había inducido un cáncer de pulmón muy agresivo que carece de diana terapéutica hoy en día. Hay que recordar que el de pulmón es el cáncer que más seres humanos mata en el mundo.



Leer más:  El cáncer puede morir  http://www.larazon.es/salud/el-cancer-puede-morir-XC9712189#Ttt1p3iQELUi8QQy

Un solo tipo de sangre para unirnos a todos

Los médicos se han planteado, desde el Renacimiento, las posibilidades terapéuticas de introducir sangre nueva en las venas de enfermos. A partir del siglo XVII, se produjeron los primeros intentos de llevar la idea a la práctica, pero fracasaron. Todo cambió a partir de 1900. Ese año, el austriaco Karl Landsteiner explicó por qué cuando se juntaban muestras de sangre de distintas personas, con cierta frecuencia se formaban coágulos y eso provocaba problemas a los enfermos. Había tres tipos sanguíneos, A, B y C (que finalmente acabó bautizándose como O) y, dependiendo de cómo se realizase la mezcla, se formaban o no los coágulos, que podían incluso matar al paciente. Landsteiner recibió el premio Nobel de Medicina en 1930 por este descubrimiento, que por fin hizo seguras las transfusiones de sangre.

Ahora, un grupo de investigadores ha desarrollado un sistema que pretende dar un nuevo paso en la mejora de las transfusiones. En un artículo en la revista Journal of the American Society, estos científicos explican cómo han desarrollado una enzima que acerca la posibilidad de convertir cualquier tipo de sangre en sangre universal que se pueda utilizar, independientemente de que ese tipo sea compatible con la del enfermo. Es el santo grial de las transfusiones.
La idea, en la que trabajan diversos grupos de investigación desde los años 80 del siglo pasado, consiste en modificar la estructura de los glóbulos rojos. Todos los tipos de sangre tienen una estructura básica de un azúcar, pero encima de esa base, los A y los B tienen un residuo distinto cada uno (el cuarto grupo más frecuente, AB, tiene una mezcla de ambos). Esa pequeña diferencia hace que si, por ejemplo, se trata de transfundir sangre de tipo B a una persona con tipo A, su sistema inmune la reconocerá como extraña y provocará una respuesta que pondrá en peligro su vida.
Esto no sucede con la sangre de tipo O, que solo tiene la estructura de azúcar básica, que comparte con los otros grupos, y por ese motivo es universal. Los científicos han tratado de emplear enzimas para eliminar esos residuos en los glóbulos rojos de tipo A y B para dejar solo la base universal. Sin embargo, hasta ahora, no se han logrado desarrollar enzimas con la eficiencia suficiente como para que sean capaces de limpiar los residuos hasta hacerlos irreconocibles por el sistema inmune.

Las moscas también se asustan

Para saber cómo le afectan a las moscas los sobresaltos, un grupo de científicos del Instituto de Tecnología de California (Caltech) ha estado asustándolas en distintas condiciones y ritmos, observando su reacción más allá del primer brinco. Sus resultados muestran que la respuesta de las moscas ante una amenaza visual no es solo la de un escape momentáneo, sino que más bien implica un estado cerebral con semejanzas con lo que llamamos el miedo en los organismos superiores. "Esto no quiere decir que las moscas sientan miedo, sino más bien que entran en un estado de actitud defensiva persistente, que puede ayudar a responder de manera más rápida y fuerte a las amenazas futuras", explica David Anderson, principal autor del estudio que recoge estas conclusiones, publicado en Current Biology.
Incluso cuando estaban pasando hambre, las moscas se tomaron su tiempo antes de regresar a la comida después de dispersarse por la presencia de la sombra, lo que sugiere que a estos insectos les lleva su tiempo volver a recuperar la calma. Y cuantos más sustos sufrían, más tiempo tardaban en calmarse y volver a la comida. Además, cuando estaban en grupo tardaban menos en regresar que cuando estaban solas.
Estos investigadores comparan la reacción de las moscas ante una amenaza con la de las personas ante unos disparos. Un único tiro nos pone alerta; varios seguidos, nos asustan todavía más; después, estaremos sensibles y hasta un simple portazo nos provocará un sobresalto. Estas mismas secuencias se observaban con las moscas. Dentro de un recinto circular, un instrumento parecido a una pala para jugar al ping-pong creaba una amenazante sombra sobre las moscas, como una espada de Damocles, que nunca llegaba a golpear. Así crearon distintas circunstancias para ver cómo reaccionaban a varios sustos seguidos, en compañía y en solitario, pasando hambre en presencia de comida, etc.

La ciencia avala un plan para intentar eliminar la ultrapobreza

Hace un lustro, la economista Dambisa Moyo, nacida en Zambia y doctorada en Oxford, provocó un terremoto en el mundo de la cooperación. En los 15 años anteriores, según relataba en su libro Cuando la ayuda es el problema, los países ricos habían transferido un billón de dólares a África en forma de ayuda al desarrollo. ¿Había mejorado eso la vida de los africanos? No, según ella: los beneficiados por las ayudas estaban peor que antes, “mucho peor”, atrapados en un círculo vicioso de corrupción, dependencia del dinero de los países ricos y distorsión de sus mercados.

Un nuevo estudio, publicado hoy en la revista Science, arroja luz al asunto y bendice, mediante el método científico, un plan para luchar contra la pobreza extrema. Sus autores han seguido durante tres años a 21.000 de las personas más pobres del mundo, en seis países: Etiopía, Ghana, Honduras, India, Pakistán y Perú. Los analizados son una ínfima parte de los 1.000 millones de ultrapobres, aquellos que viven con menos de un euro al día. Durante dos años, estos 21.000 escogidos participaron en un plan de ayuda al desarrollo conocido como “modelo de graduación”, concebido en 2002 por la ONG BRAC, de Bangladesh.
Diferentes organizaciones ofrecieron a estos hogares en pobreza extrema un abanico de medios de vida, a elegir, desde colmenas de abejas en Etiopía a la cría de cobayas en Perú o de cerdos en Honduras. A continuación, los participantes recibieron formación para gestionar sus nuevos recursos, como instrucciones para revender animales después de engordarlos.
Dentro de este empujón para salir de la miseria, los hogares recibieron una ayuda mensual en forma de comida o dinero en metálico, con el objetivo de que los beneficiados se pudieran centrar en sus nuevos negocios. Durante todo el proceso, un equipo de asesores visitaba las casas semanalmente para solucionar dudas y animar a los participantes a guardar dinero en una cuenta de ahorro para futuribles emergencias. Además, las familias recibían formación en sanidad, para evitar enfermedades. Al cabo de dos años, se las dejaba solas.
El equipo de investigadores ha evaluado la eficacia de esta estrategia. Para ello, han empleado el mismo método que se utiliza para determinar si funciona un medicamento: comparar dos grupos de personas similares, uno sometido a la intervención y el otro, no. Y funcionaba.

jueves, 7 de mayo de 2015

Quimeras para incubar órganos humanos

“Cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón”, dice de la quimera el diccionario, que añade como segunda acepción: “Lo que se propone a la imaginación como posible, no siéndolo”. Los científicos proponen ahora otras quimeras a la imaginación como posibles, y siéndolo. Un nuevo tipo de células madre descubiertas en embriones de ratones y humanos, fáciles de clonar, cultivar y modificar genéticamente, imprime hoy un salto cualitativo a la biología del desarrollo y a la incipiente medicina regenerativa. Entre sus múltiples talentos está el de permitir el crecimiento de tejidos humanos en un embrión de ratón. Son quimeras posibles, y avistan un nuevo continente biomédico.
“Las celulas humanas”, aclara enseguida el líder del estudio, el investigador español Juan Carlos Izpisúa, “se han implantado in vitro en un embrión de ratón no intacto y no viable, y además se ha parado el experimento en un día, una vez que comprobamos que podía dar lugar a las tres capas embionarias [mesodermo, endodermo y ectodermo] de donde derivan todos los tipos celulares de un organismo; por lo tanto el experimento está dentro de las normas y protocolos aprobados por los comités reguladores”.
El trabajo es el tercero que sale de la factoría Izpisúa en las últimas tres semanas: el primero se publicó en Cell (un método para corregir las enfermedades transmitidas por la madre); el segundo en Science (una clave esencial del envejecimiento humano); y el de ahora en el artículo principal de Nature, con lo que el laboratorio del investigador español en el Instituto Salk de California se apunta las tres medallas olímpicas de la ciencia a la vez.
Pero caben pocas dudas de que esta línea de investigación está llamada a chocar con obstáculos éticos y legales a no mucho tardar. Un aperitivo: ya la publicación de este artículo en Nature se ha retrasado dos semanas porque WiCell, una organización sin ánimo de lucro de la Universidad de Wisconsin, en Madison, que almacena y distribuye líneas de células madre a los laboratorios de todo el mundo, exigió aclarar en el artículo que los experimentos de quimeras se habían hecho con embriones inviables. WiCell había aportado una de sus líneas celulares al trabajo, y quería evitar conflictos con sus donantes de células y sus accionistas.

lunes, 4 de mayo de 2015

El acoso escolar deja más secuelas que el maltrato por parte de adultos

Las huellas del maltrato infantil causado por adultos (básicamente los padres) en las víctimas están ampliamente documentadas: mayor riesgo de sufrir ansiedad, depresión, de abuso de drogas o de intentos de suicidio, además de peores resultados académicos. Pero, ¿qué consecuencias tiene el acoso escolar? ¿Las secuelas que dejan las humillaciones, los insultos, las burlas, la marginación del grupo, los golpes o las vejaciones repetidas por parte de los compañeros son peores que las provocadas por el maltrato en el entorno familiar?
Un estudio publicado en The Lancet Psychiatry ha tratado de arrojar luz a los efectos de esta modalidad de violencia física, verbal o psicológica entre menores (bullying, en inglés) y concluye que las víctimas de este tipo de agresión son más susceptibles de padecer problemas de salud mental al llegar al final de la adolescencia que las personas vejadas por adultos. En especial, de ansiedad, aunque también (aunque aquí la distancia es más reducida) depresión y tendencia a autolesionarse o a tener i
deas suicidas.
“La conclusiones del trabajo no me sorprenden en absoluto”, comenta Rosario Ortega, catedrática de Psicología de la Universidad de Córdoba y especialista en acoso escolar. “Es un estudio muy bueno y muy interesante”, añade.
El trabajo, que se ha presentado recientemente en la reunión de las sociedades pediátricas estadounidenses (Pediatric Academic Societies), destaca la dimensión mundial del problema de la violencia entre menores. Para ello, los autores de la investigación, profesores de psicología de la Universidad de Warwick (Reino Unido), remiten a una revisión de la situación en 38 países donde  uno de cada tres menores ha sido acosado.
En España un análisis de 2009 publicado en el International Journal of Psychology and Psychological Therapy muestra que el nivel de incidencia se sitúa en unas tasas ligeramente más bajas: el 23%. “Está presente en todos los niveles analizados, siendo los últimos cursos de Educación Primaria [en especial a los 10 años] y los primeros de la Secundaria [a los 13 años] los que registran mayor incidencia”, precisa el documento.

Los 10 mejores momentos matemáticos de ‘Los Simpson’

Hace 25 años, habría sido difícil predecir a qué se iban a dedicar J. Stewart Burns, Al Jean y Ken Keeler, los tres matemáticos por Harvard (EE UU); y David X. Cohen y Jeff Westbrook, ambos físicos por la misma universidad. Los cinco son guionistas de Los Simpson, una sátira del modo de vida estadounidense nacida en 1989 que se ha convertido en una de las series televisivas más exitosas de la historia. “La cantidad de cuestiones matemáticas que aparecen en Los Simpson tiende a infinito”, explica Marta Martín, de la Facultad de Matemáticas de la Universidad de Oviedo. Ella y otros colegas, como Abel Martín, profesor de Matemáticas en un instituto de Oviedo, imparten talleres sobre Los Simpson a niños y adolescentes de centros de enseñanza en Asturias. “Salen encantados”
La cama de faquir de la probabilidad
En un capítulo, Marge Simpson decide llevar a su familia al Museo de Ciencia. Allí, Bart y Lisa Simpson contemplan un tablero de Galton, un dispositivo formado por un tablero vertical perforado con clavos, como la cama de un faquir, por el que caen pelotas. El aparato, concebido por el inventor británico Francis Galton a finales del siglo XIX, genera una serie de sucesos aleatorios: cada bola tiene la mitad de probabilidades de caer a un lado o al otro de cada clavo. Al soltar una pelota, es imposible saber dónde caerá. Sin embargo, al dejar caer muchas bolas, se puede predecir con precisión dónde terminará la mayoría: forman una curva de campana.
El teorema garabateado en un libro
En 1637, el matemático francés Pierre de Fermat garabateó en el margen de uno de sus libros uno de los teoremas más famosos de la historia. Decía que la igualdad xn + yn = zn es imposible si n es un número entero mayor que 2 y las tres letras son números enteros positivos.
Ese mismo año, Homer Simpson aparecía en un capítulo deambulando por otra dimensión, rodeado por la expresión 178212 + 184112 = 192212, “un contraejemplo que echaba por tierra el Teorema de Fermat”
Un mensaje codificado
En el capítulo Homer al cubo, el padre de la familia intenta huir de sus cuñadas Patty y Selma y detrás de un armario salta a una tercera dimensión. Allí se encuentra con un mensaje codificado: 46 72 69 6E 6B 20 72 75 6C 65 73 21. Los profesores Marta Martín y Abel Martín, con la ayuda de su colega Ángel Aguirre, han descifrado esta secuencia de números y letras. Se trata de una notación hexadecimal, un sistema vinculado a la informática que utiliza como base el número 16.Con estos datos, el mensaje oculto se puede traducir como: Frink rules!
Multiplícate por cero
La frase matemática más conocida de Los Simpson es una invención de la responsable de la traducción para la versión española, María José Aguirre de Cárcer. En el idioma original, Bart dice “eat my shorts, literalmente “cómete mis calzones”, pero con el sentido de “desaparece”. Multiplicar algo por cero es, precisamente, hacerlo desaparecer. En Sudamérica, subraya Martín, no reconocen esta expresión de Bart.

miércoles, 29 de abril de 2015

Así se ve el placer y el dolor en el cerebro

En la vida, todos los comportamientos posibles se resumen en dos: buscar placer y evitar el dolor. Lo dice la neurocientífica del Instituto Tecnológico de Massachusetts Kay Tye. Para hacerlo y seguir vivo hace falta un cerebro capaz de almacenar memoria emocional, recuerdos malos y buenos que nos dicen cómo actuar cuando volvemos a encontrar amenazas o premios. Por ahora es un misterio cómo diferentes redes de neuronas dentro del encéfalo se encargan de procesar toda esa información. Para intentar aclararlo, un nutrido equipo de neurocientíficos de EE UU ha analizado en directo el cerebro de ratones que experimentaban dolor o placer gracias a nuevas técnicas de neuroimagen. Los resultados muestran que los circuitos cerebrales que controlan las experiencias positivas y negativas están conectados y pueden anularse unos a otros. Las experiencias dolorosas no solo serían malas por sí mismas sino que además debilitarían la capacidad para procesar nuevas sensaciones agradables. Esto, piensa Tye, puede tener importantes implicaciones para el estudio de trastornos como la ansiedad, la depresión o la adicción a las drogas que podrían originarse cuando estas conexiones se desbaratan.
“Estos circuitos son muy parecidos en ratones y humanos y creo que nuestros hallazgos pueden ser muy relevantes para las personas”, explica a Materia Tye. Su equipo presenta hoy en Nature una instantánea de esos dos entramados de neuronas en pleno funcionamiento. Lo han conseguido introduciendo moléculas fluorescentes en el cerebro de ratones que bien sufrían unas pequeñas descargas eléctricas o recibían una golosina justo después de escuchar un sonido de alarma. Así han podido dilucidar qué neuronas intervienen en cada uno de los circuitos y, más importante aún, han visto cómo ambos están interconectados. Para comprobar cómo funciona cada uno, el equipo de Tye ha utilizado una técnica muy novedosa conocida como optogenética y que permite activar o desactivar una parte del cerebro a voluntad con luz. Eso les ha permitido demostrar que cuando se estimulan los circuitos que canalizan las experiencias placenteras, el circuito opuesto se bloquea y los ratones pierden la capacidad de aprender de experiencias dolorosas y viceversa.

martes, 28 de abril de 2015

Monitorizar el Párkinson

Un uno por ciento de los mayores de 65 años sufre las secuelas del párkinson, una enfermedad neurodegenerativa que obliga a los pacientes a convivir con temblores, rigidez corporal y pérdida de calidad de vida progresiva. Con el fin de encontrar un «arma» con la que mitigar todo esto, ingenieros, médicos y expertos en telecomunicaciones se han unido para diseñar una suerte de «holter» que sirva para monitorizar al paciente y actuar en tiempo real contra la enfermedad.
Rempark es el nombre que recibe el proyecto que aúna estas ideas y que ya ha probado su utilidad en al menos 45 pacientes. Se trata de un dispositivo en el que han trabajado la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), el Centro Médico Teknon y Telefónica, con el objetivo de determinar y cuantificar con precisión los síntomas asociados al sistema motor para monitorizar la progresión de la enfermedad de Parkinson en los pacientes.
El catedrático de la UPC e investigador del Centro de Estudios Tecnológicos para la Atención a la Dependencia y la Vida Autónoma (CETpD), Joan Cabestany, explica que «ahora el dispositivo sirve para recoger toda la información posible sobre la enfermedad y sus síntomas. Con ayuda de los neurólogos, interpretamos cada gráfica y cada dato y le ponemos nombre a lo que ocurre. Todo eso nos ayuda a interpretar los eventos y a facilitarlo a los médicos de la mejor forma posible, para que hagan un mejor seguimiento de la evolución del paciente, sin necesidad de que éste pase por la consulta de forma tan continuada».


Para los médicos es una oportunidad para dar un paso más en la asistencia con ayuda de la tecnología. La directora de la unidad de párkinson del centro médico Teknon de Barcelona, Angels Bayés, apunta que este sistema «ayuda a un mejor manejo de la enfermedad. A los médicos nos resulta fácil la ‘‘interface’’ que muestra los resultados». Bayés explica que en esta enfermedad en los dos o cinco primeros años la medicación es efectiva durante todo el día, pero pasado ese periodo se va acortando la duración de la respuesta al fármaco, por lo que los pacientes comienzan a tener las denominadas fluctuaciones «on-off». «Un sistema que mida cada una de ellas resulta práctico y útil», como manifiesta Bayés.
Asi, la fase «on» consiste en la fase de efecto de la medicación, que tiene una duración de unas horas, y que depende la cada paciente, después empieza la fase «off» donde se empiezan a manifestar los síntomas como temblores o incapacidad al caminar, tal y como comenta Bayés. El dispositivo de Rempark detecta los parámetros sintomatológicos de la enfermedad y determina la fase en la que se encuentra el paciente en cada momento (estados «on-off») y los envía mediante un sistema de gestión remota al médico del paciente, que desde su hospital o centro de referencia puede hacer un mejor seguimiento y ajustar la medicación sin tener que esperar a la siguiente consulta.
De esta forma, se puede sustituir el típico diario de anotaciones que el paciente de párkinson rellena para presentar a su doctor por un sistema automático más preciso. En el mismo, quedan reflejados los bloqueos y las discinesias y los médicos pueden conocer casi al momento si han de citar al paciente de forma inmediata para cambiar o no la medicación. «El sistema permite la personalización de los umbrales de las alarmas en cuanto a los sucesos sintomáticos, ya que cada paciente es diferente y tiene un patrón distinto», explica Cabestany.




Leer más:  Monitorizar el párkinson  http://www.larazon.es/salud/monitorizar-el-parkinson-NJ9568096#Ttt1H4MGEShKY3Vh

¿Qué pasa si das hamburguesas a africanos y comida africana en EE UU?

Podría ser el guión del enésimo reality show televisivo, pero se trata de un ingenioso experimento científico. Dos grupos de personas, uno en la industrializada Pittsburgh (EE UU) y otro en una zona rural de Zululandia (Sudáfrica), se han intercambiado las dietas durante dos semanas. 20 zulúes dejaron su comida tradicional africana y se alimentaron de hamburguesas del McDonald's, patatas fritas, perritos calientes y costillas con salsa barbacoa. Al mismo tiempo, 20 estadounidenses de raza negra comenzaban a ingerir básicamente papillas de maíz, arroz, mango y frijoles.
Al final del experimento llegó la sorpresa. Los autores del ensayo, un equipo internacional de científicos, observaron “espectaculares efectos” del cambio de dieta en factores de riesgo de cáncer de colon, una enfermedad responsable de 600.000 muertes cada año en el mundo concentradas en los países ricos.
“Este estudio establece una prueba de concepto sobre el poder de un cambio de dieta”, opina el médico Stephen O'Keefe, director del ensayo. El trabajo confirma algo que ya se sabía: que las dietas pobres en fibra y ricas en grasa y proteína animal aumentan la probabilidad de sufrir un tumor en el intestino grueso. Pero, además, el experimento revela que este fenómeno ocurre en poquísimo tiempo. “Nunca es tarde para modificar la dieta y con ello cambiar el riesgo de cáncer de colon. Se puede hacer, es c
omo dejar de fumar”, recalca O'Keefe, de la Universidad de Pittsburgh.
El investigador recuerda que en Japón existe una baja incidencia de cáncer de colon comparada con la de EE UU. Sin embargo, estudios en japoneses emigrados a Hawái han observado que los extranjeros alcanzaban los mismos porcentajes de tumores en tan solo una generación.

Ochenta dudas ante el contenedor amarillo

Diecisiete años después de la puesta en marcha de la recogida selectiva de envases a través del contenedor amarillo aún surgen dudas sobre lo que se debe depositar en él. Hay consenso generalizado sobre las botellas de plástico y latas de bebidas y los tetrabriks, y que incluso no hay que echar en ellos juguetes, utensilios de cocina (sartenes, por ejemplo) o ropa, pero, ¿a partir de aquí? ¿Dónde va una cápsula de café? ¿Y un envoltorio de caramelo, un táper usado, una bolsa de redecilla de patatas, una caja de CD o DVD, un frasco de jarabe vacío, una botella de amoníaco o un tenedor de plástico?
Según datos del sistema integrado de gestión del contenedor amarillo, Ecoembes, a pesar de que ha habido una evolución positiva en cuanto al depósito de impropios, estos están entre el 25 y el 30%. Una encuesta realizada a 834 habitantes de la localidad de Cehegín (Murcia) el pasado año, demostró que sólo el 37% respondía correctamente a tres preguntas relacionadas con la recogida selectiva de residuos. Desde Ecoembes afirman que “hay que seguir reforzando esta línea para mejorar la eficiencia del sistema”.
Algo hay que hacer, pero también por parte de administraciones y empresas, porque el último informe del Instituto Nacional de Estadística sobre residuos urbanos domésticos destaca que de los 22,4 millones de toneladas procesados en 2012 por las empresas gestoras, 18,3 millones correspondieron a residuos mezclados y solo 4,1 millones a la recogida selectiva. Recientemente, Eurostat, la Oficina Europea de Estadística, también nos ha sacado los colores, ya que, aunque generamos menos kilos de residuos por habitante, en 2013 estuvimos muy por encima de la media de la UE entre lo que tiramos y desaprovechamos en vertederos (el 60% frente al 31%) y por debajo en reciclaje (20% frente a
l 28%).
Hemos recogido diferentes tipos de envases, embalajes, envoltorios o recipientes aportados como ejemplo por personas que en alguna ocasión se han encontrado en la disyuntiva de no saber qué hacer con ellos. A partir de ahí se ha generado una lista con ochenta objetos y se ha remitido a Ecoembes, para su consulta.