viernes, 15 de mayo de 2015

El cáncer puede morir

Nuestro cuerpo cuenta con billones de células. Constantemente hemos de reemplazar una parte importante de este material viejo por células nuevas. El proceso consiste en la división permanente de las células que alcanzan un determinado estado de desarrollo. Para ello, deben duplicar su ADN. Los genes con los que fuimos «fabricados» residen en el interior de cada célula. Llegado el momento de la duplicación, ese material genético se organiza en paquetes llamados cromosomas. Los cromosomas se replican (como si alquien hiciera una fotocopia de cada uno) y pasan a formar parte de dos nuevas y jóvenes células. Cada segundo eso ocurre en nuestro interior unas 5 millones de veces.
Pero cada copia tiene su peaje. La duplicación de un cromosoma no siempre es completa. En los extremos de los cromosomas existen unas estructuras proteínicas llamadas telómeros. Son como capuchones de protección al modo de los herretes que tienen los cordones de los zapatos para evitar que se deshilachen. La copia nueva de ADN no alcanza por completo a los telómeros. En cada división se pierde parte de la información de ese extremo de los cromosomas. El herrete se va deteriorando, empequeñeciendo, hasta casi desaparecer. La longitud de los telómeros es un marcador de la edad de una célula. Llegados a un tamaño suficientemente pequeño los telómeros pierden su función protectora, la célula envejece, se convierte en tóxica para el cuerpo y es desechada. Así es también cómo envejecemos y morimos un poco nosotros.
Pero a las células cancerosas no les ocurre lo mismo. Ellas proliferan sin control y sus telómeros no se acortan sustancialmente. Una responsable de este superpoder es la telomerasa, una enzima que repara constantemente los telómeros dañados y que en la célula sana suele estar desactivada. Desde la última década del siglo pasado se ha tratado sin mucho éxito de luchar contra la telomerasa para reducir las posibilidades de supervivencia de la célula tumoral. Si se inhibe la acción de esa enzima, efectivamente, los telómeros cancerosos se acortan, pero a un ritmo muy lento. Demasiado para que la terapia sea útil. Las investigadoras del CNIO han encontrado una vía rápida para lograr que los telómeros se acorten y convertir la célula cancerosa en una célula tan mortal como las demás.
La secuencia de ADN de la que se componen los telómeros lleva adherida una familia de proteínas llamada shelterinas. La nueva estrategia consiste en atacar a una de ellas, la TRF1. Si se consigue inutilizar esta proteína, los telómeros pierden su escudo protector de manera muy rápida y la célula cancerosa envejece hasta morir. Pero ¿cómo lograr que la TRF1 deje de funcionar?
El trabajo firmado por María García-Beccaria, Paula Martínez y Marinela Méndez del grupo de Telómeros y Telomerasa del CNIO, liderado por María Blasco, ha empleado dos estrategias de ataque, una genética y otra química. La primera consiste en la creación de ratones modificados genéticamente a los que se les ha eliminado el gen responsable de producir esa proteína. La segunda trata de encontrar un fármaco que pueda afectar a la actividad de la TRF1. En ambos casos los resultados fueron sorprendentes. Las científicas usaron modelos de ratón al que se había inducido un cáncer de pulmón muy agresivo que carece de diana terapéutica hoy en día. Hay que recordar que el de pulmón es el cáncer que más seres humanos mata en el mundo.



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Del cielo a Madrid

La astronauta de la Agencia Espacial Europea (ESA) Samantha Cristoforetti ha sacado un foto de Madrid de noche desde la Estación Espacial Internacional (ISS), y la ha colgado en su cuenta de Twitter, @AstroSamantha con un "Hola Madrid!". Cristoforetti es una de las seis tripulantes actualmente a bordo de la ISS, aunque está a punto de volver a casa, el próximo 12 de mayo.
Durante los casi seis meses de duración de su misiónFutura, Samantha Cristoforetti ha llevado a cabo experimentos de física, biología y fisiología humana que necesitan las condiciones de microgravedad que se dan en la Estación Espacial. También ha estudiado el efecto de la radiación, y ha experimentado con nuevas tecnologías útiles para próximas misiones. Además ha dirigido el desacople de la nave automática de suministros de la ESA Georges Lemaitre, quinta y última de la serie de naves europeas ATV.
En las imágenes de la Tierra publicadas por la astronauta se aprecian la belleza tanto del planeta como de la tecnología espacial.

Un solo tipo de sangre para unirnos a todos

Los médicos se han planteado, desde el Renacimiento, las posibilidades terapéuticas de introducir sangre nueva en las venas de enfermos. A partir del siglo XVII, se produjeron los primeros intentos de llevar la idea a la práctica, pero fracasaron. Todo cambió a partir de 1900. Ese año, el austriaco Karl Landsteiner explicó por qué cuando se juntaban muestras de sangre de distintas personas, con cierta frecuencia se formaban coágulos y eso provocaba problemas a los enfermos. Había tres tipos sanguíneos, A, B y C (que finalmente acabó bautizándose como O) y, dependiendo de cómo se realizase la mezcla, se formaban o no los coágulos, que podían incluso matar al paciente. Landsteiner recibió el premio Nobel de Medicina en 1930 por este descubrimiento, que por fin hizo seguras las transfusiones de sangre.

Ahora, un grupo de investigadores ha desarrollado un sistema que pretende dar un nuevo paso en la mejora de las transfusiones. En un artículo en la revista Journal of the American Society, estos científicos explican cómo han desarrollado una enzima que acerca la posibilidad de convertir cualquier tipo de sangre en sangre universal que se pueda utilizar, independientemente de que ese tipo sea compatible con la del enfermo. Es el santo grial de las transfusiones.
La idea, en la que trabajan diversos grupos de investigación desde los años 80 del siglo pasado, consiste en modificar la estructura de los glóbulos rojos. Todos los tipos de sangre tienen una estructura básica de un azúcar, pero encima de esa base, los A y los B tienen un residuo distinto cada uno (el cuarto grupo más frecuente, AB, tiene una mezcla de ambos). Esa pequeña diferencia hace que si, por ejemplo, se trata de transfundir sangre de tipo B a una persona con tipo A, su sistema inmune la reconocerá como extraña y provocará una respuesta que pondrá en peligro su vida.
Esto no sucede con la sangre de tipo O, que solo tiene la estructura de azúcar básica, que comparte con los otros grupos, y por ese motivo es universal. Los científicos han tratado de emplear enzimas para eliminar esos residuos en los glóbulos rojos de tipo A y B para dejar solo la base universal. Sin embargo, hasta ahora, no se han logrado desarrollar enzimas con la eficiencia suficiente como para que sean capaces de limpiar los residuos hasta hacerlos irreconocibles por el sistema inmune.

Las moscas también se asustan

Para saber cómo le afectan a las moscas los sobresaltos, un grupo de científicos del Instituto de Tecnología de California (Caltech) ha estado asustándolas en distintas condiciones y ritmos, observando su reacción más allá del primer brinco. Sus resultados muestran que la respuesta de las moscas ante una amenaza visual no es solo la de un escape momentáneo, sino que más bien implica un estado cerebral con semejanzas con lo que llamamos el miedo en los organismos superiores. "Esto no quiere decir que las moscas sientan miedo, sino más bien que entran en un estado de actitud defensiva persistente, que puede ayudar a responder de manera más rápida y fuerte a las amenazas futuras", explica David Anderson, principal autor del estudio que recoge estas conclusiones, publicado en Current Biology.
Incluso cuando estaban pasando hambre, las moscas se tomaron su tiempo antes de regresar a la comida después de dispersarse por la presencia de la sombra, lo que sugiere que a estos insectos les lleva su tiempo volver a recuperar la calma. Y cuantos más sustos sufrían, más tiempo tardaban en calmarse y volver a la comida. Además, cuando estaban en grupo tardaban menos en regresar que cuando estaban solas.
Estos investigadores comparan la reacción de las moscas ante una amenaza con la de las personas ante unos disparos. Un único tiro nos pone alerta; varios seguidos, nos asustan todavía más; después, estaremos sensibles y hasta un simple portazo nos provocará un sobresalto. Estas mismas secuencias se observaban con las moscas. Dentro de un recinto circular, un instrumento parecido a una pala para jugar al ping-pong creaba una amenazante sombra sobre las moscas, como una espada de Damocles, que nunca llegaba a golpear. Así crearon distintas circunstancias para ver cómo reaccionaban a varios sustos seguidos, en compañía y en solitario, pasando hambre en presencia de comida, etc.

La ciencia avala un plan para intentar eliminar la ultrapobreza

Hace un lustro, la economista Dambisa Moyo, nacida en Zambia y doctorada en Oxford, provocó un terremoto en el mundo de la cooperación. En los 15 años anteriores, según relataba en su libro Cuando la ayuda es el problema, los países ricos habían transferido un billón de dólares a África en forma de ayuda al desarrollo. ¿Había mejorado eso la vida de los africanos? No, según ella: los beneficiados por las ayudas estaban peor que antes, “mucho peor”, atrapados en un círculo vicioso de corrupción, dependencia del dinero de los países ricos y distorsión de sus mercados.

Un nuevo estudio, publicado hoy en la revista Science, arroja luz al asunto y bendice, mediante el método científico, un plan para luchar contra la pobreza extrema. Sus autores han seguido durante tres años a 21.000 de las personas más pobres del mundo, en seis países: Etiopía, Ghana, Honduras, India, Pakistán y Perú. Los analizados son una ínfima parte de los 1.000 millones de ultrapobres, aquellos que viven con menos de un euro al día. Durante dos años, estos 21.000 escogidos participaron en un plan de ayuda al desarrollo conocido como “modelo de graduación”, concebido en 2002 por la ONG BRAC, de Bangladesh.
Diferentes organizaciones ofrecieron a estos hogares en pobreza extrema un abanico de medios de vida, a elegir, desde colmenas de abejas en Etiopía a la cría de cobayas en Perú o de cerdos en Honduras. A continuación, los participantes recibieron formación para gestionar sus nuevos recursos, como instrucciones para revender animales después de engordarlos.
Dentro de este empujón para salir de la miseria, los hogares recibieron una ayuda mensual en forma de comida o dinero en metálico, con el objetivo de que los beneficiados se pudieran centrar en sus nuevos negocios. Durante todo el proceso, un equipo de asesores visitaba las casas semanalmente para solucionar dudas y animar a los participantes a guardar dinero en una cuenta de ahorro para futuribles emergencias. Además, las familias recibían formación en sanidad, para evitar enfermedades. Al cabo de dos años, se las dejaba solas.
El equipo de investigadores ha evaluado la eficacia de esta estrategia. Para ello, han empleado el mismo método que se utiliza para determinar si funciona un medicamento: comparar dos grupos de personas similares, uno sometido a la intervención y el otro, no. Y funcionaba.

jueves, 7 de mayo de 2015

Europa se enfrenta a una epidemia de obesidad en 2030

Europa se enfrenta a una crisis de obesidad "de enormes proporciones" en 2030, según ha alertado este miércoles la Organización Mundial de la Salud (OMS). La oficina regional europea de este organismo ha presentado hoy unas proyecciones para dentro de 15 años que pintan un panorama muy sombrío para la salud pública del continente, con seis de cada diez mujeres y siete de cada diez hombres con sobrepeso.
El informe sitúa a España entre los países donde se espera un incremento importante de estos problemas, con aproximadamente un 30% de obesidad (hombres, 36%; mujeres, 21%) y un 70% de sobrepeso (hombres, 80%; mujeres, 58%). Desde 1980 la obesidad se ha doblado en todo el mundo, según la OMS, que lleva años alertando de la expansión de la epidemia. La obesidad es un factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, trastornos del aparato locomotor como la artritis y algunos cánceres como el de mama y colon. 
Las proyecciones para 2030, presentadas durante el Congreso Europeo de Obesidad que se celebra esta semana en Praga, muestran que en algunos países, como Irlanda, prácticamente todos los adultos tendrán exceso de peso. Según los datos de la OMS, el 89% de los hombres tendrán sobrepeso en 2030 y el 48%, obesidad. Las últimas estadísticas, de 2010, muestran la subida desde el 74% en el primer caso y el 26% en el segundo.
Incluso en países que tradicionalmente han tenido una baja prevalencia de obesidad, como Suecia, los datos muestran un fuerte aumento. En mujeres, por ejemplo, el porcentaje de adultas obesas pasará del 12% de 2010 al 22% en 2030. "Pocos países de la región europea de la OMS verán prevalencias de obesidad estabilizarse o reducirse", señalan los autores del informe, que forma parte del Proyecto Modelando la Obesidad de la OMS.

Quimeras para incubar órganos humanos

“Cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón”, dice de la quimera el diccionario, que añade como segunda acepción: “Lo que se propone a la imaginación como posible, no siéndolo”. Los científicos proponen ahora otras quimeras a la imaginación como posibles, y siéndolo. Un nuevo tipo de células madre descubiertas en embriones de ratones y humanos, fáciles de clonar, cultivar y modificar genéticamente, imprime hoy un salto cualitativo a la biología del desarrollo y a la incipiente medicina regenerativa. Entre sus múltiples talentos está el de permitir el crecimiento de tejidos humanos en un embrión de ratón. Son quimeras posibles, y avistan un nuevo continente biomédico.
“Las celulas humanas”, aclara enseguida el líder del estudio, el investigador español Juan Carlos Izpisúa, “se han implantado in vitro en un embrión de ratón no intacto y no viable, y además se ha parado el experimento en un día, una vez que comprobamos que podía dar lugar a las tres capas embionarias [mesodermo, endodermo y ectodermo] de donde derivan todos los tipos celulares de un organismo; por lo tanto el experimento está dentro de las normas y protocolos aprobados por los comités reguladores”.
El trabajo es el tercero que sale de la factoría Izpisúa en las últimas tres semanas: el primero se publicó en Cell (un método para corregir las enfermedades transmitidas por la madre); el segundo en Science (una clave esencial del envejecimiento humano); y el de ahora en el artículo principal de Nature, con lo que el laboratorio del investigador español en el Instituto Salk de California se apunta las tres medallas olímpicas de la ciencia a la vez.
Pero caben pocas dudas de que esta línea de investigación está llamada a chocar con obstáculos éticos y legales a no mucho tardar. Un aperitivo: ya la publicación de este artículo en Nature se ha retrasado dos semanas porque WiCell, una organización sin ánimo de lucro de la Universidad de Wisconsin, en Madison, que almacena y distribuye líneas de células madre a los laboratorios de todo el mundo, exigió aclarar en el artículo que los experimentos de quimeras se habían hecho con embriones inviables. WiCell había aportado una de sus líneas celulares al trabajo, y quería evitar conflictos con sus donantes de células y sus accionistas.

lunes, 4 de mayo de 2015

El acoso escolar deja más secuelas que el maltrato por parte de adultos

Las huellas del maltrato infantil causado por adultos (básicamente los padres) en las víctimas están ampliamente documentadas: mayor riesgo de sufrir ansiedad, depresión, de abuso de drogas o de intentos de suicidio, además de peores resultados académicos. Pero, ¿qué consecuencias tiene el acoso escolar? ¿Las secuelas que dejan las humillaciones, los insultos, las burlas, la marginación del grupo, los golpes o las vejaciones repetidas por parte de los compañeros son peores que las provocadas por el maltrato en el entorno familiar?
Un estudio publicado en The Lancet Psychiatry ha tratado de arrojar luz a los efectos de esta modalidad de violencia física, verbal o psicológica entre menores (bullying, en inglés) y concluye que las víctimas de este tipo de agresión son más susceptibles de padecer problemas de salud mental al llegar al final de la adolescencia que las personas vejadas por adultos. En especial, de ansiedad, aunque también (aunque aquí la distancia es más reducida) depresión y tendencia a autolesionarse o a tener i
deas suicidas.
“La conclusiones del trabajo no me sorprenden en absoluto”, comenta Rosario Ortega, catedrática de Psicología de la Universidad de Córdoba y especialista en acoso escolar. “Es un estudio muy bueno y muy interesante”, añade.
El trabajo, que se ha presentado recientemente en la reunión de las sociedades pediátricas estadounidenses (Pediatric Academic Societies), destaca la dimensión mundial del problema de la violencia entre menores. Para ello, los autores de la investigación, profesores de psicología de la Universidad de Warwick (Reino Unido), remiten a una revisión de la situación en 38 países donde  uno de cada tres menores ha sido acosado.
En España un análisis de 2009 publicado en el International Journal of Psychology and Psychological Therapy muestra que el nivel de incidencia se sitúa en unas tasas ligeramente más bajas: el 23%. “Está presente en todos los niveles analizados, siendo los últimos cursos de Educación Primaria [en especial a los 10 años] y los primeros de la Secundaria [a los 13 años] los que registran mayor incidencia”, precisa el documento.

Los 10 mejores momentos matemáticos de ‘Los Simpson’

Hace 25 años, habría sido difícil predecir a qué se iban a dedicar J. Stewart Burns, Al Jean y Ken Keeler, los tres matemáticos por Harvard (EE UU); y David X. Cohen y Jeff Westbrook, ambos físicos por la misma universidad. Los cinco son guionistas de Los Simpson, una sátira del modo de vida estadounidense nacida en 1989 que se ha convertido en una de las series televisivas más exitosas de la historia. “La cantidad de cuestiones matemáticas que aparecen en Los Simpson tiende a infinito”, explica Marta Martín, de la Facultad de Matemáticas de la Universidad de Oviedo. Ella y otros colegas, como Abel Martín, profesor de Matemáticas en un instituto de Oviedo, imparten talleres sobre Los Simpson a niños y adolescentes de centros de enseñanza en Asturias. “Salen encantados”
La cama de faquir de la probabilidad
En un capítulo, Marge Simpson decide llevar a su familia al Museo de Ciencia. Allí, Bart y Lisa Simpson contemplan un tablero de Galton, un dispositivo formado por un tablero vertical perforado con clavos, como la cama de un faquir, por el que caen pelotas. El aparato, concebido por el inventor británico Francis Galton a finales del siglo XIX, genera una serie de sucesos aleatorios: cada bola tiene la mitad de probabilidades de caer a un lado o al otro de cada clavo. Al soltar una pelota, es imposible saber dónde caerá. Sin embargo, al dejar caer muchas bolas, se puede predecir con precisión dónde terminará la mayoría: forman una curva de campana.
El teorema garabateado en un libro
En 1637, el matemático francés Pierre de Fermat garabateó en el margen de uno de sus libros uno de los teoremas más famosos de la historia. Decía que la igualdad xn + yn = zn es imposible si n es un número entero mayor que 2 y las tres letras son números enteros positivos.
Ese mismo año, Homer Simpson aparecía en un capítulo deambulando por otra dimensión, rodeado por la expresión 178212 + 184112 = 192212, “un contraejemplo que echaba por tierra el Teorema de Fermat”
Un mensaje codificado
En el capítulo Homer al cubo, el padre de la familia intenta huir de sus cuñadas Patty y Selma y detrás de un armario salta a una tercera dimensión. Allí se encuentra con un mensaje codificado: 46 72 69 6E 6B 20 72 75 6C 65 73 21. Los profesores Marta Martín y Abel Martín, con la ayuda de su colega Ángel Aguirre, han descifrado esta secuencia de números y letras. Se trata de una notación hexadecimal, un sistema vinculado a la informática que utiliza como base el número 16.Con estos datos, el mensaje oculto se puede traducir como: Frink rules!
Multiplícate por cero
La frase matemática más conocida de Los Simpson es una invención de la responsable de la traducción para la versión española, María José Aguirre de Cárcer. En el idioma original, Bart dice “eat my shorts, literalmente “cómete mis calzones”, pero con el sentido de “desaparece”. Multiplicar algo por cero es, precisamente, hacerlo desaparecer. En Sudamérica, subraya Martín, no reconocen esta expresión de Bart.

viernes, 1 de mayo de 2015

Científicos de toda Europa piden prohibir los coches más contaminantes

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que una de cada ocho muertes que se produjo en el mundo en 2012 estuvo causada por la contaminación atmosférica, principalmente por la alta concentración de partículas en suspensión en el aire, un contaminante procedente, en su mayoría, del tráfico rodado y marítimo, la industria y el polvo de obras. Por este motivo, siete instituciones científicas europeas, entre ellas el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), han recomendado a la Comisión Europea y a diversas Administraciones estatales y regionales del sur del continente que creen zonas de baja emisión en las que se prohíba la circulación de vehículos viejos que funcionan con gasoil y “favorecer” la entrada de coches eléctricos.
Para ilustrar esta recomendación, los científicos recuerdan las medidas tomadas en los países del norte de Europa. En concreto, el estudio pone como ejemplo a Alemania, donde desde 2008 se han decretado una sesentena de zonas de baja emisión, en las que solo pueden circular los vehículos que emitan menos cantidades de partículas (PM2.5 y PM10). Según los científicos, el país germánico es de los pocos en los que esta medida ha sido “efectiva”.
Las recomendaciones de los científicos son el resultado del proyecto Airuse Life+, financiado por la Unión Europea y realizado durante tres años en Atenas, Oporto, Barcelona, Florencia y Milán, para estudiar el origen y la efectividad de las medidas para reducir la polución de este contaminante, que es causante de enfermedades respiratorias, infartos de miocardio y varios tipos de cáncer. En su lista de 70 riesgos para la salud, la OMS sitúa a la contaminación como la novena y la primera causa ambiental.
El estudio se ha centrado en los países del sur de Europa, donde, según Xavier Querol, investigador del CSIC en el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA) y coordinador del proyecto Airuse Life+, la contaminación por partículas en suspensión tiene condiciones y fuentes de emisión particulares, más relevantes que en el norte del continente. “El hecho de que la lluvia sea menos abundante en las ciudades del sur hace que la atmósfera no se limpie y las partículas estén continuamente en suspensión”, asegura Querol.