domingo, 17 de mayo de 2015

577 playas españolas izarán la bandera azul este verano, alcanzando un nuevo récord

A pesar de que en los últimos años muchos municipios españoles se han visto obligados a reducir el presupuesto destinado al sector servicios, la calidad de nuestras playas no se ha visto resentida. España ha obtenido 678 Banderas Azules: 101 destinadas a puertos deportivos y 577 a playas, lo que supone cuatro más que el año anterior y un nuevo récord para el medallero patrio.
"Esto significa que no sólo 1 de cada cinco playas españolas tienen esta distinción, sino que, además, una de cada seis del mundo que la tienen son españolas", explica con indisimulado orgullo José R. Sánchez, presidente de la Asociación de la Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor (ADEAC) y miembro del jurado internacional que este año ha concedido 4.159 banderas en todo el hemisferio norte.
Las comunidades donde más ha crecido el número de banderas han sido Galicia (8 más) -que atesora la cuarta parte de las playas de España- y Murcia (5 más), mientras que el mayor descenso se ha registrado en Baleares (11 banderas menos).
Este año, por primera vez en España, se ha concedido esta distinción que certifica la calidad y mantenimiento de la playa, a una playa fluvial, la del municipio gallego de Ponte Caldelas (Pontevedra). "Es un experimento que ya veremos cómo sale", ha precisado Sánchez quién, además, ha reconocido que han corrido cierto "riesgo" al otorgársela.
"No es el caso del pantano de Orellana -en el que ondea la bandera desde 2010-, en el que es más fácil tener un control de sus condiciones, un río pueden cambiar cada cinco minutos. Por eso es necesario que los vecinos se impliquen en su cuidado y conservación", apunta. 
El experto asegura que la concesión de una bandera azul acarrea una mayor concienciación medioambiental por parte de locales y visitantes, además, de un incremento del número de visitantes con las correspondientes consecuencias económicas."La bandera azul no atrae a cualquier tipo de gente. La buscan aquellos que va con niños a la playa o que busca una garantía de calidad y servicios
Como apunta Marcio Favilla, miembro de la Organización Mundial del Turismo, "España es el tercer destino mundial". De hecho, en términos de ingresos turísticos, ocupa el segundo puesto con 65.000 millones de dólares, sólo superada por EEUU, con 177.000 millones.

El dudoso legado 'verde' de Río 2016

El paisaje natural de Río fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco por su poderoso arsenal de playas, verdes montañas, ensenadas, islas y lagunas. Pero no es oro todo lo que reluce. Y mucho menos oro olímpico. La bahía de Guanabara acumula desde hace décadas los desechos de nueve millones de personas. Cada segundo caen directamente a sus aguas más de 18.000 litros de residuos. Detrás de la postal de las playas idílicas de Copacabana e Ipanema hay otras, no muy lejos, en las que las aguas son de color negro, con bacterias que fácilmente podrían provocar hepatitis A y B o diarrea en el mejor de los casos. La joya de la corona es la KPC, una superbacteria resistente a la mayoría de antibióticos. 
Desde que Sydney acogió en el año 2000 «los primeros Juegos Verdes de la Historia», el Comité Olímpico Internacional (COI) exige a las ciudades que organicen unas Olimpiadas sostenibles. La promesa eslimpiar el 80% de la bahía y dejarla lista para las pruebas de vela. Pero a día de hoy apenas se ha hecho nada y las autoridades ya han tirado la toalla. Se necesitarán más de 20 años para descontaminarla. 
trella de la candidatura de Río fue precisamente
Sin embargo, la presión para que Río no haga un ridículo mundial crece cada día. Los regatistas no se cansan de alertar de que es peligrosísimo navegar en esas condiciones y el presidente de la Federación Internacional de Vela, Alastair Fox, pidió hace unos días que la zona de competiciones se traslade a mar abierto. Ante las críticas, los políticos responsables responden con ocurrencias pintorescas: el secretario de Estado de Medio Ambiente, André Corrêa, se lanzó hace poco al agua desde un velero para demostrar que la bahía no está tan sucia, al más puro estilo Fraga en Palomares. Sólo que lo hizo en la boca de la bahía, cuando la marea está alta y entra el agua limpia del océano.
Si el panorama en la bahía es desolador, la situación en el futuro puerto olímpico no es más halagüeña. La Marina da Glória es a día de hoy un lánguido rincón en el que reposan barcos de recreo, pero ya han empezado las obras para triplicar su capacidad y convertirlo en un gran puerto con capacidad para 655 embarcaciones. Para ello, se han talado más de 300 árboles del Parque de Flamengo, un jardín histórico diseñado por Burle Marx que vendría a ser el Central Park de Río de Janeiro. Los ecologistas hablan de crimen ambiental mientras las excavadoras preparan el terreno para los restaurantes y las tiendas de lujo. Para que la marina salga guapa en la foto, el Gobierno del Estado ya ha encontrado una solución de urgencia: soltarán unas bacterias y hongos que clarean el agua de forma artificial.

El ébola sobrevive escondido en el ojo de un médico

Cuando a Ian Crozier le dieron el alta del Hospital Universitario Emory (Atlanta, EE UU) en octubre tras una larga y brutal lucha contra el ébola que casi acabó con su vida, su equipo médico pensaba que ya estaba curado. Pero menos de dos meses después, volvía al hospital con problemas de visión, un dolor intenso y una creciente sensación de presión en el ojo izquierdo.
Los resultados de las pruebas fueron estremecedores: el interior del ojo de Crozier estaba repleto de virus del ébola.
Los médicos estaban atónitos. Se habían planteado la posibilidad de que el virus hubiese invadido el ojo, pero la verdad es que no esperaban encontrarlo ahí. Habían pasado meses desde que Crozier cayó enfermo mientras trabajaba en una sala de tratamiento del ébola en Sierra Leona, como voluntario de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Cuando salió del Emory, en su sangre no había virus del ébola. Aunque el virus puede permanecer en el semen durante meses, se pensaba que el resto de los líquidos corporales estarían limpios una vez recuperado el paciente. Pero no se sabía nada de la capacidad del virus para seguir agazapado en el interior del ojo. A pesar de la infección ocular, las lágrimas y la superficie del ojo de Crozier no tenían virus, así que no suponía ningún riesgo para nadie que hubiese tenido un contacto ocasional con él.
Cuando empezaron los problemas oculares de Crozier, él y el equipo del Emory sospechaban que el ébola había debilitado su sistema inmunitario y lo había vuelto vulnerable a otros virus que habrían invadido el ojo, un problema que tal vez podría tratarse con algún antivírico. De modo que Steven Yeh, oftalmólogo, introdujo una aguja finísima en el ojo de Crozier, extrajo unas cuantas gotas de líquido de la cámara interior y las envió al laboratorio. Cuando llegaron los resultados, se quedaron impresionados.
Para Crozier fue tremendamente inquietante enterarse de que seguía infectado por algo que parecía extraño y malévolo. "Me tomé como algo casi personal el hecho de que el virus pudiera estar dentro de mi ojo sin yo saberlo", relata. Se conocían casos de uveítis en algunos supervivientes del ébola de brotes anteriores y en el ojo del uno de los pacientes se había encontrado un virus, el de Marburg, emparentado con el del Ébola. Pero esos casos parecían poco frecuentes. The New England Journal of Medicine publicaba la pasada semana un artículo sobre el problema ocular de Crozier.
Otras pruebas adicionales pusieron de manifiesto que en las lágrimas y la superficie exterior del ojo de Crozier no había virus del ébola, por lo que no representaba un peligro para otras personas. Pero su caso hace pensar que los médicos que practican intervenciones quirúrgicas oculares a los supervivientes del ébola podrían estar en peligro. No se sabe cuánto tiempo puede permanecer el virus dentro del ojo.
Al principio, parecía que no se había producido ningún efecto. Pero una mañana, aproximadamente una semana después, Crozier se dio cuenta de que si giraba la cabeza hacia uno y otro lado, podía encontrar "espacios" y "agujeros" entre las obstrucciones del ojo y era capaz de ver a su hermano Mark, sentado a los pies de su cama.

viernes, 15 de mayo de 2015

El cáncer puede morir

Nuestro cuerpo cuenta con billones de células. Constantemente hemos de reemplazar una parte importante de este material viejo por células nuevas. El proceso consiste en la división permanente de las células que alcanzan un determinado estado de desarrollo. Para ello, deben duplicar su ADN. Los genes con los que fuimos «fabricados» residen en el interior de cada célula. Llegado el momento de la duplicación, ese material genético se organiza en paquetes llamados cromosomas. Los cromosomas se replican (como si alquien hiciera una fotocopia de cada uno) y pasan a formar parte de dos nuevas y jóvenes células. Cada segundo eso ocurre en nuestro interior unas 5 millones de veces.
Pero cada copia tiene su peaje. La duplicación de un cromosoma no siempre es completa. En los extremos de los cromosomas existen unas estructuras proteínicas llamadas telómeros. Son como capuchones de protección al modo de los herretes que tienen los cordones de los zapatos para evitar que se deshilachen. La copia nueva de ADN no alcanza por completo a los telómeros. En cada división se pierde parte de la información de ese extremo de los cromosomas. El herrete se va deteriorando, empequeñeciendo, hasta casi desaparecer. La longitud de los telómeros es un marcador de la edad de una célula. Llegados a un tamaño suficientemente pequeño los telómeros pierden su función protectora, la célula envejece, se convierte en tóxica para el cuerpo y es desechada. Así es también cómo envejecemos y morimos un poco nosotros.
Pero a las células cancerosas no les ocurre lo mismo. Ellas proliferan sin control y sus telómeros no se acortan sustancialmente. Una responsable de este superpoder es la telomerasa, una enzima que repara constantemente los telómeros dañados y que en la célula sana suele estar desactivada. Desde la última década del siglo pasado se ha tratado sin mucho éxito de luchar contra la telomerasa para reducir las posibilidades de supervivencia de la célula tumoral. Si se inhibe la acción de esa enzima, efectivamente, los telómeros cancerosos se acortan, pero a un ritmo muy lento. Demasiado para que la terapia sea útil. Las investigadoras del CNIO han encontrado una vía rápida para lograr que los telómeros se acorten y convertir la célula cancerosa en una célula tan mortal como las demás.
La secuencia de ADN de la que se componen los telómeros lleva adherida una familia de proteínas llamada shelterinas. La nueva estrategia consiste en atacar a una de ellas, la TRF1. Si se consigue inutilizar esta proteína, los telómeros pierden su escudo protector de manera muy rápida y la célula cancerosa envejece hasta morir. Pero ¿cómo lograr que la TRF1 deje de funcionar?
El trabajo firmado por María García-Beccaria, Paula Martínez y Marinela Méndez del grupo de Telómeros y Telomerasa del CNIO, liderado por María Blasco, ha empleado dos estrategias de ataque, una genética y otra química. La primera consiste en la creación de ratones modificados genéticamente a los que se les ha eliminado el gen responsable de producir esa proteína. La segunda trata de encontrar un fármaco que pueda afectar a la actividad de la TRF1. En ambos casos los resultados fueron sorprendentes. Las científicas usaron modelos de ratón al que se había inducido un cáncer de pulmón muy agresivo que carece de diana terapéutica hoy en día. Hay que recordar que el de pulmón es el cáncer que más seres humanos mata en el mundo.



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Del cielo a Madrid

La astronauta de la Agencia Espacial Europea (ESA) Samantha Cristoforetti ha sacado un foto de Madrid de noche desde la Estación Espacial Internacional (ISS), y la ha colgado en su cuenta de Twitter, @AstroSamantha con un "Hola Madrid!". Cristoforetti es una de las seis tripulantes actualmente a bordo de la ISS, aunque está a punto de volver a casa, el próximo 12 de mayo.
Durante los casi seis meses de duración de su misiónFutura, Samantha Cristoforetti ha llevado a cabo experimentos de física, biología y fisiología humana que necesitan las condiciones de microgravedad que se dan en la Estación Espacial. También ha estudiado el efecto de la radiación, y ha experimentado con nuevas tecnologías útiles para próximas misiones. Además ha dirigido el desacople de la nave automática de suministros de la ESA Georges Lemaitre, quinta y última de la serie de naves europeas ATV.
En las imágenes de la Tierra publicadas por la astronauta se aprecian la belleza tanto del planeta como de la tecnología espacial.

Un solo tipo de sangre para unirnos a todos

Los médicos se han planteado, desde el Renacimiento, las posibilidades terapéuticas de introducir sangre nueva en las venas de enfermos. A partir del siglo XVII, se produjeron los primeros intentos de llevar la idea a la práctica, pero fracasaron. Todo cambió a partir de 1900. Ese año, el austriaco Karl Landsteiner explicó por qué cuando se juntaban muestras de sangre de distintas personas, con cierta frecuencia se formaban coágulos y eso provocaba problemas a los enfermos. Había tres tipos sanguíneos, A, B y C (que finalmente acabó bautizándose como O) y, dependiendo de cómo se realizase la mezcla, se formaban o no los coágulos, que podían incluso matar al paciente. Landsteiner recibió el premio Nobel de Medicina en 1930 por este descubrimiento, que por fin hizo seguras las transfusiones de sangre.

Ahora, un grupo de investigadores ha desarrollado un sistema que pretende dar un nuevo paso en la mejora de las transfusiones. En un artículo en la revista Journal of the American Society, estos científicos explican cómo han desarrollado una enzima que acerca la posibilidad de convertir cualquier tipo de sangre en sangre universal que se pueda utilizar, independientemente de que ese tipo sea compatible con la del enfermo. Es el santo grial de las transfusiones.
La idea, en la que trabajan diversos grupos de investigación desde los años 80 del siglo pasado, consiste en modificar la estructura de los glóbulos rojos. Todos los tipos de sangre tienen una estructura básica de un azúcar, pero encima de esa base, los A y los B tienen un residuo distinto cada uno (el cuarto grupo más frecuente, AB, tiene una mezcla de ambos). Esa pequeña diferencia hace que si, por ejemplo, se trata de transfundir sangre de tipo B a una persona con tipo A, su sistema inmune la reconocerá como extraña y provocará una respuesta que pondrá en peligro su vida.
Esto no sucede con la sangre de tipo O, que solo tiene la estructura de azúcar básica, que comparte con los otros grupos, y por ese motivo es universal. Los científicos han tratado de emplear enzimas para eliminar esos residuos en los glóbulos rojos de tipo A y B para dejar solo la base universal. Sin embargo, hasta ahora, no se han logrado desarrollar enzimas con la eficiencia suficiente como para que sean capaces de limpiar los residuos hasta hacerlos irreconocibles por el sistema inmune.

Las moscas también se asustan

Para saber cómo le afectan a las moscas los sobresaltos, un grupo de científicos del Instituto de Tecnología de California (Caltech) ha estado asustándolas en distintas condiciones y ritmos, observando su reacción más allá del primer brinco. Sus resultados muestran que la respuesta de las moscas ante una amenaza visual no es solo la de un escape momentáneo, sino que más bien implica un estado cerebral con semejanzas con lo que llamamos el miedo en los organismos superiores. "Esto no quiere decir que las moscas sientan miedo, sino más bien que entran en un estado de actitud defensiva persistente, que puede ayudar a responder de manera más rápida y fuerte a las amenazas futuras", explica David Anderson, principal autor del estudio que recoge estas conclusiones, publicado en Current Biology.
Incluso cuando estaban pasando hambre, las moscas se tomaron su tiempo antes de regresar a la comida después de dispersarse por la presencia de la sombra, lo que sugiere que a estos insectos les lleva su tiempo volver a recuperar la calma. Y cuantos más sustos sufrían, más tiempo tardaban en calmarse y volver a la comida. Además, cuando estaban en grupo tardaban menos en regresar que cuando estaban solas.
Estos investigadores comparan la reacción de las moscas ante una amenaza con la de las personas ante unos disparos. Un único tiro nos pone alerta; varios seguidos, nos asustan todavía más; después, estaremos sensibles y hasta un simple portazo nos provocará un sobresalto. Estas mismas secuencias se observaban con las moscas. Dentro de un recinto circular, un instrumento parecido a una pala para jugar al ping-pong creaba una amenazante sombra sobre las moscas, como una espada de Damocles, que nunca llegaba a golpear. Así crearon distintas circunstancias para ver cómo reaccionaban a varios sustos seguidos, en compañía y en solitario, pasando hambre en presencia de comida, etc.

La ciencia avala un plan para intentar eliminar la ultrapobreza

Hace un lustro, la economista Dambisa Moyo, nacida en Zambia y doctorada en Oxford, provocó un terremoto en el mundo de la cooperación. En los 15 años anteriores, según relataba en su libro Cuando la ayuda es el problema, los países ricos habían transferido un billón de dólares a África en forma de ayuda al desarrollo. ¿Había mejorado eso la vida de los africanos? No, según ella: los beneficiados por las ayudas estaban peor que antes, “mucho peor”, atrapados en un círculo vicioso de corrupción, dependencia del dinero de los países ricos y distorsión de sus mercados.

Un nuevo estudio, publicado hoy en la revista Science, arroja luz al asunto y bendice, mediante el método científico, un plan para luchar contra la pobreza extrema. Sus autores han seguido durante tres años a 21.000 de las personas más pobres del mundo, en seis países: Etiopía, Ghana, Honduras, India, Pakistán y Perú. Los analizados son una ínfima parte de los 1.000 millones de ultrapobres, aquellos que viven con menos de un euro al día. Durante dos años, estos 21.000 escogidos participaron en un plan de ayuda al desarrollo conocido como “modelo de graduación”, concebido en 2002 por la ONG BRAC, de Bangladesh.
Diferentes organizaciones ofrecieron a estos hogares en pobreza extrema un abanico de medios de vida, a elegir, desde colmenas de abejas en Etiopía a la cría de cobayas en Perú o de cerdos en Honduras. A continuación, los participantes recibieron formación para gestionar sus nuevos recursos, como instrucciones para revender animales después de engordarlos.
Dentro de este empujón para salir de la miseria, los hogares recibieron una ayuda mensual en forma de comida o dinero en metálico, con el objetivo de que los beneficiados se pudieran centrar en sus nuevos negocios. Durante todo el proceso, un equipo de asesores visitaba las casas semanalmente para solucionar dudas y animar a los participantes a guardar dinero en una cuenta de ahorro para futuribles emergencias. Además, las familias recibían formación en sanidad, para evitar enfermedades. Al cabo de dos años, se las dejaba solas.
El equipo de investigadores ha evaluado la eficacia de esta estrategia. Para ello, han empleado el mismo método que se utiliza para determinar si funciona un medicamento: comparar dos grupos de personas similares, uno sometido a la intervención y el otro, no. Y funcionaba.

jueves, 7 de mayo de 2015

Europa se enfrenta a una epidemia de obesidad en 2030

Europa se enfrenta a una crisis de obesidad "de enormes proporciones" en 2030, según ha alertado este miércoles la Organización Mundial de la Salud (OMS). La oficina regional europea de este organismo ha presentado hoy unas proyecciones para dentro de 15 años que pintan un panorama muy sombrío para la salud pública del continente, con seis de cada diez mujeres y siete de cada diez hombres con sobrepeso.
El informe sitúa a España entre los países donde se espera un incremento importante de estos problemas, con aproximadamente un 30% de obesidad (hombres, 36%; mujeres, 21%) y un 70% de sobrepeso (hombres, 80%; mujeres, 58%). Desde 1980 la obesidad se ha doblado en todo el mundo, según la OMS, que lleva años alertando de la expansión de la epidemia. La obesidad es un factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, trastornos del aparato locomotor como la artritis y algunos cánceres como el de mama y colon. 
Las proyecciones para 2030, presentadas durante el Congreso Europeo de Obesidad que se celebra esta semana en Praga, muestran que en algunos países, como Irlanda, prácticamente todos los adultos tendrán exceso de peso. Según los datos de la OMS, el 89% de los hombres tendrán sobrepeso en 2030 y el 48%, obesidad. Las últimas estadísticas, de 2010, muestran la subida desde el 74% en el primer caso y el 26% en el segundo.
Incluso en países que tradicionalmente han tenido una baja prevalencia de obesidad, como Suecia, los datos muestran un fuerte aumento. En mujeres, por ejemplo, el porcentaje de adultas obesas pasará del 12% de 2010 al 22% en 2030. "Pocos países de la región europea de la OMS verán prevalencias de obesidad estabilizarse o reducirse", señalan los autores del informe, que forma parte del Proyecto Modelando la Obesidad de la OMS.

Quimeras para incubar órganos humanos

“Cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón”, dice de la quimera el diccionario, que añade como segunda acepción: “Lo que se propone a la imaginación como posible, no siéndolo”. Los científicos proponen ahora otras quimeras a la imaginación como posibles, y siéndolo. Un nuevo tipo de células madre descubiertas en embriones de ratones y humanos, fáciles de clonar, cultivar y modificar genéticamente, imprime hoy un salto cualitativo a la biología del desarrollo y a la incipiente medicina regenerativa. Entre sus múltiples talentos está el de permitir el crecimiento de tejidos humanos en un embrión de ratón. Son quimeras posibles, y avistan un nuevo continente biomédico.
“Las celulas humanas”, aclara enseguida el líder del estudio, el investigador español Juan Carlos Izpisúa, “se han implantado in vitro en un embrión de ratón no intacto y no viable, y además se ha parado el experimento en un día, una vez que comprobamos que podía dar lugar a las tres capas embionarias [mesodermo, endodermo y ectodermo] de donde derivan todos los tipos celulares de un organismo; por lo tanto el experimento está dentro de las normas y protocolos aprobados por los comités reguladores”.
El trabajo es el tercero que sale de la factoría Izpisúa en las últimas tres semanas: el primero se publicó en Cell (un método para corregir las enfermedades transmitidas por la madre); el segundo en Science (una clave esencial del envejecimiento humano); y el de ahora en el artículo principal de Nature, con lo que el laboratorio del investigador español en el Instituto Salk de California se apunta las tres medallas olímpicas de la ciencia a la vez.
Pero caben pocas dudas de que esta línea de investigación está llamada a chocar con obstáculos éticos y legales a no mucho tardar. Un aperitivo: ya la publicación de este artículo en Nature se ha retrasado dos semanas porque WiCell, una organización sin ánimo de lucro de la Universidad de Wisconsin, en Madison, que almacena y distribuye líneas de células madre a los laboratorios de todo el mundo, exigió aclarar en el artículo que los experimentos de quimeras se habían hecho con embriones inviables. WiCell había aportado una de sus líneas celulares al trabajo, y quería evitar conflictos con sus donantes de células y sus accionistas.